En los primeros cuatro meses de 2026, las cuatro provincias del nordeste argentino vieron cómo la inflación le ganó la pulseada a sus ingresos públicos. Pero dentro del NEA, Misiones es la que atraviesa la situación más crítica: el deterioro comenzó antes que en el resto de la región y se profundizó con mayor intensidad.
Así surge de un informe elaborado por IERAL NEA. Según el estudio, entre enero y abril la inflación promedio de la región trepó al 32,4%, mientras que la Coparticipación Federal creció apenas un 12,8% y el total de transferencias nacionales lo hizo en un 24,7%. Los Aportes del Tesoro Nacional enviados a las cuatro provincias —unos 39 mil millones de pesos en conjunto— solo alcanzaron para amortiguar parcialmente esa pérdida de poder adquisitivo.
El número más llamativo para Misiones es el de Ingresos Brutos, el principal tributo provincial. En marzo, la recaudación de ese impuesto cayó un 18% en términos reales respecto del mismo mes del año anterior, una baja muy superior a la registrada en los recursos de origen nacional. Además, las señales de deterioro en la provincia comenzaron a aparecer desde marzo de 2025, varios meses antes de que Corrientes, Chaco y Formosa empezaran a mostrar síntomas similares.
Los economistas del IERAL identifican una serie de factores que modificaron los hábitos de consumo y afectaron la dinámica comercial misionera: la unificación cambiaria, la estabilización de precios en ciertos rubros, la reactivación del crédito y la posibilidad de realizar compras digitales en el exterior sin cargas tributarias hasta determinados montos.
A eso se suma una variable específica de la provincia: la extensa frontera compartida con Brasil y Paraguay. La diferencia de precios con esos mercados, combinada con la flexibilización de las condiciones para adquirir bienes importados, impulsó el traslado de consumidores hacia ciudades fronterizas y plataformas internacionales.
El informe también señala el impacto de las medidas de desregulación y apertura comercial impulsadas por el gobierno nacional. La reducción de impuestos a importaciones y la eliminación de diversas regulaciones facilitaron el ingreso de productos extranjeros a precios más competitivos, lo que llevó a muchos consumidores a optar por compras fuera del país o vía internet en lugar del comercio local. Para una provincia cuya economía depende en buena medida del movimiento comercial y turístico, la consecuencia fue directa: menos ventas, menos actividad y menos recaudación.
El fenómeno no se limita al comercio minorista. El informe advierte que la competencia fronteriza también repercute sobre el turismo, la gastronomía y los servicios, sectores que durante años funcionaron como motores económicos en varias localidades de la provincia.
El resto del NEA enfrenta sus propios problemas, aunque distintos. Corrientes resiente la desaceleración posterior al ciclo electoral de 2025. Chaco sigue intentando recuperarse de la sequía que castigó al agro el año pasado. Formosa recién empezó a mostrar signos de debilitamiento en los primeros meses de 2026.
El balance regional es negativo en todos los casos: sumando recursos nacionales y provinciales, ninguna provincia del nordeste logró mantenerse por encima de la inflación. Pero en Misiones, según el estudio, el fenómeno golpea con mayor fuerza y lleva más tiempo instalado.
Con informacion de Primera Edicion.