Misiones lanza una agenda escolar por el Mes de la Salud Adolescente con foco en prevención del suicidio y educación emocional

La provincia de Misiones puso en marcha la agenda de actividades por el Mes de la Salud Adolescente, con propuestas orientadas a trabajar distintas dimensiones del bienestar de niños y jóvenes: salud sexual y reproductiva, vínculos saludables, autocuidado, prevención y salud mental.

Una de las primeras actividades se realizó en la Escuela N.º 2 «Manuel Belgrano», donde se llevó a cabo una charla-taller sobre salud sexual. Del encuentro participaron el subsecretario de Salud, Daniel Mattivi; la directora del Hospital Pedro Baliña, Laura Bogado; la coordinadora del Programa de Salud Integral Adolescente, Nadia Lunge, y autoridades escolares. Las actividades continuarán durante todo septiembre en distintos puntos de la provincia.

Uno de los ejes centrales de la agenda es la prevención del suicidio en las escuelas. Por segundo año consecutivo, la Dirección de Políticas Estudiantiles del Ministerio de Educación implementará el protocolo de abordaje integral de esta temática. La jornada, habitualmente fijada para el 10 de septiembre, se adelantó al 9 por coincidir con el Día del Docente.

Emilia Lunge, directora de Políticas Estudiantiles, explicó que la iniciativa surgió a partir de la conformación de la Comisión de Abordaje Integral del Suicidio y que los materiales se adaptan a cada etapa educativa: nivel inicial, primaria, secundaria, nivel superior y escuelas de jóvenes y adultos. Los contenidos ya se distribuyen a docentes y directivos a través de una plataforma digital. Cada propuesta incluye material de lectura y un taller de entre una hora y media y dos horas. «Lo que tenemos que fortalecer es la gestión de las emociones de los chicos, la educación emocional», señaló la funcionaria al referirse al enfoque para los más pequeños.

El ministro de Educación, Ramiro Aranda, subrayó que la prevención no puede reducirse a una materia o a un grupo de docentes en particular. «Es un compromiso de todos los profesores, de toda la institución, no de un espacio curricular», afirmó. También planteó la necesidad de involucrar a las familias y llamó la atención sobre el acceso de niños y adolescentes a contenidos a través de dispositivos electrónicos.

Aranda destacó el valor de abrir espacios de diálogo dentro de las escuelas. «Por haber puesto el tema en la escuela surgieron charlas y hubo chicos que se acercaron a los docentes», explicó, y agregó: «Tal vez ahí pudimos salvar una vida».

Natalia Falcone, coordinadora provincial de Prevención del Suicidio, señaló que el trabajo no se concentra en una jornada puntual sino que se extiende a lo largo de todo el año. Desde la creación de la Comisión Provincial se registraron más de 2.700 notificaciones vinculadas a situaciones que requirieron intervención. En el ámbito educativo, mencionó 365 intervenciones en escuelas durante este año, aunque aclaró que los datos definitivos corresponden al informe específico del área de Educación.

«Los protocolos se activan constantemente durante todo el año», indicó Falcone, quien también distinguió entre ideación suicida, intentos y muertes por suicidio. Según explicó, adolescentes y jóvenes representan un grupo de mayor riesgo en cuanto a autolesiones e ideación, mientras que las muertes por suicidio se concentran más en personas adultas a partir de los 20 o 25 años. «Una cosa es cuando hablamos de tasa de suicidio, de muertes por suicidio, y otra cosa es todo el trabajo importante de detectar a tiempo», señaló.

Falcone destacó el rol de la escuela como espacio privilegiado para observar cambios de conducta y establecer vínculos con estudiantes en situación de riesgo. Uno de los desafíos que identificó es la etapa en que los adolescentes dejan de estar contenidos por una institución: «El problema es cuando ya no están en la escuela, cuando no hay una institución que mire o que esté pendiente». Por eso, el trabajo de prevención también alcanza a municipios y espacios comunitarios.

La coordinadora remarcó además que los prejuicios en torno al suicidio pueden dificultar la búsqueda de ayuda, y que ante una muerte en una comunidad educativa el abordaje debe extenderse al entorno cercano para reducir el riesgo de nuevos casos, con participación de Salud Pública, el Instituto de Previsión Social y la red de adicciones. «El suicidio es realmente una problemática intersectorial y que se puede prevenir», sostuvo.

El ministro Aranda, por su parte, reconoció que el suicidio es un fenómeno multicausal y que la crisis económica puede tener efectos sobre el bienestar emocional de las familias y, por ende, sobre niños y adolescentes. «Hay una profunda crisis económica que se ve muy palpable acá en Argentina», afirmó, y agregó que «no es fácil no llegar a fin de mes y eso tiene su impacto».