La caficultura misionera tuvo este martes su primer espacio formal de coordinación. El Ministerio del Agro y la Producción realizó la primera reunión de la Mesa Provincial Institucional del Café Misionero, instancia convocada en su carácter de autoridad de aplicación de la Ley VIII N.º 119, que convirtió al café misionero en política pública.
Del encuentro participaron productores, representantes del sector privado, instituciones técnicas y organismos públicos. El principal diagnóstico compartido fue que existe una brecha entre el marco legal vigente y la organización real de la cadena productiva.
«La diversificación productiva es una de las grandes fortalezas de Misiones. El café tiene potencial pero necesariamente debemos diseñar herramientas concretas que permitan consolidar esta actividad en el largo plazo», señaló Facundo López Sartori, titular de la cartera agraria.
Se estima que alrededor de 600 productores están vinculados al cultivo de café en la provincia, aunque aún no existe un padrón unificado ni un espacio permanente de articulación entre los distintos eslabones del sector. Para cubrir esa carencia, el Ministerio avanzará en la puesta en marcha del Registro Provincial de Productores de Café.
También se acordó operativizar el Fondo de Desarrollo Cafetero previsto por la ley. Leonardo Amarilla, subsecretario de Planificación, indicó que «el objetivo es generar líneas de financiamiento destinadas a la ampliación de áreas productivas, la incorporación de plantines y el fortalecimiento de la infraestructura necesaria para el procesamiento del grano».
Otro acuerdo fue la conformación de una mesa técnica permanente con representantes de la producción, la industria y el sector público, con el fin de dar continuidad al trabajo y construir una agenda común.
En materia de certificaciones, Luciana Imbrogno, subsecretaria de Producción y Desarrollo Vegetal, señaló que «uno de los principales desafíos que tenemos por delante es avanzar en procesos de certificación». Misiones no cuenta aún con una cadena cafetera certificada, condición considerada clave para acceder a mercados especializados y oportunidades de exportación. Imbrogno explicó que se trabajará en mecanismos para diferenciar el café cultivado en la provincia y fortalecer su identidad comercial.
La capacitación técnica también fue identificada como una prioridad. Las demandas más urgentes se concentran en poscosecha: despulpado, lavado, secado, trillado y acondicionamiento del grano. El Ministerio impulsará una agenda de formación articulada con Biofábrica Misiones, instituciones académicas y organismos técnicos.
Uno de los cuellos de botella detectados es precisamente la infraestructura de poscosecha, donde muchos productores realizan manualmente tareas que en regiones más desarrolladas están mecanizadas. Como alternativa, se analizará la implementación de equipamiento compartido y bancos de maquinaria.
Productores con experiencia en la actividad señalaron que existe demanda tanto nacional como internacional, aunque el desafío está en garantizar volumen y estándares de calidad sostenidos. Desde el sector gastronómico también se destacó el interés por contar con café misionero, aunque la disponibilidad de producto certificado y con abastecimiento constante sigue siendo un obstáculo.
El sector privado también mostró interés en la actividad: empresas vinculadas a la industrialización de alimentos y bebidas ven oportunidades de inversión, para lo cual la existencia de un ecosistema organizado con productores identificados y reglas claras resulta indispensable.
Dentro de la estrategia de desarrollo se incluye la participación en ferias, eventos gastronómicos y acciones de posicionamiento. Entre las iniciativas proyectadas figura la organización de actividades para el Día Internacional del Café, el 1° de octubre, como oportunidad para visibilizar el crecimiento del sector en la provincia.
Con informacion de Misiones Online.