Misiones lidera el ranking de muertes viales en Argentina: 17,9 fallecidos cada 100 mil habitantes

Misiones encabeza el ranking nacional de muertes en siniestros viales. Según el Informe de Siniestralidad Vial Fatal 2025, elaborado por la Dirección de Estadística Vial de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y publicado en abril de 2026, la provincia registró 240 víctimas fatales durante ese año y alcanzó una tasa de 17,9 muertes cada 100 mil habitantes, la más alta del país.

El dato es preliminar y está sujeto a actualizaciones, ya que el informe trabaja con una base «viva»: se considera víctima fatal tanto a quien muere en el lugar del hecho como a quien fallece dentro de los 30 días posteriores al siniestro.

A nivel nacional, 2025 cerró con 3.255 siniestros fatales y 4.060 víctimas, con una tasa de 8,8 fallecidos cada 100 mil habitantes, menos de la mitad de la misionera. En términos absolutos, Buenos Aires registró 1.281 víctimas, Córdoba 355 y Santa Fe 306. Pero al ajustar por población, Misiones quedó primera, seguida por Santiago del Estero (16,1), Catamarca (13,9), Chaco (13,8) y Tucumán (13,3).

Luis Di Falco, especialista en seguridad vial, dialogó con FM 89.3 Santa María de las Misiones y planteó una comparación que grafica la magnitud del problema: «La Capital Federal, que tiene cerca de 5 millones de habitantes, tuvo menos de 100 muertos. Nosotros tuvimos 250 oficialmente, y tenemos alrededor de 1,3 o 1,4 millón de habitantes. Acá tenemos muchos menos autos que en Capital Federal. No podemos echarle la culpa a la cantidad de autos ni a la cantidad de población. Manejamos mal».

Di Falco además señaló que incluso la cifra oficial podría quedar corta. Sus propios relevamientos ubican las muertes viales en Misiones cerca de las 300, unos 50 casos por encima de los datos reportados. «Una ya es mucho, imagínense 50 familias sufriendo por este tipo de situaciones», sostuvo. También remarcó que la estadística no refleja otra dimensión grave: quienes sobreviven con amputaciones, secuelas traumatológicas, lesiones permanentes o dependencia de prótesis.

El especialista cuestionó que la respuesta institucional se concentre casi exclusivamente en radares. El informe nacional indica que el 51% de los siniestros fatales ocurrió en rutas, el 25% en calles y el 17% en avenidas, lo que muestra que la problemática excede las vías interurbanas. «Si solamente ponemos radares, tenemos 50 radares y seguimos sumando más muertos año a año, obviamente le estamos pifiando al asunto», afirmó. Reconoció que los dispositivos pueden tener algún efecto puntual, pero advirtió que «pasan la zona de radares y hacen un desastre».

Como ejemplo, mencionó el caso de Puerto Iguazú, donde según indicó hay radares instalados en zonas con escasa circulación peatonal y baja accidentalidad con personas. «Hay como diez radares donde hay animales nomás, no hay gente. Accidentes con personas ahí prácticamente no hay. Los motivos, punto suspensivo, se los dejo para que lo piensen», ironizó.

Di Falco planteó que el control de velocidad debe ir acompañado de intervención efectiva. «Cuando alguien va a 140 o 160 kilómetros por hora, tiene que haber presencia policial, tienen que detenerlo, multarlo y secuestrarle el auto». Cuestionó además el modelo actual, en el que los conductores infractores pueden enterarse de las multas recién al renovar la licencia o vender el auto, lo que a su criterio convierte el sistema en recaudatorio antes que preventivo. «La ley dice que te tienen que detener dentro de los 10 kilómetros posteriores a cuando es tomada la infracción. ¿Eso pasa? No, no pasa», remarcó.

El componente cultural también fue central en su análisis. «La gente se educa de diferentes maneras. ¿Por qué nos vamos a Brasil y nos portamos bien? Porque te paran, te multan, te secuestran el auto y te quedás ahí hasta que vayas a pagar la multa. Acá la gente cruza la frontera y se saca el cinturón de seguridad», comparó.

Di Falco fue especialmente crítico respecto al traslado de menores. Señaló que a diario se observan niños viajando sin cinturón, sin sistemas de retención infantil o de a dos y tres en una moto. «Un padre que lleva a dos chicos en una moto les está enseñando eso. ¿Qué va a hacer el chico cuando crezca? Lo mismo», planteó.

El informe nacional refuerza esa preocupación con datos concretos. En 2025, el 79% de las víctimas fatales del país fueron varones y el 21% mujeres. Los grupos de 15 a 24 años y de 25 a 34 años concentraron el 20% y el 23% de las muertes, respectivamente. Por tipo de usuario, el 46% de las víctimas eran ocupantes de motos, el 23% automovilistas y el 14% peatones.

En el NEA, la participación de los motociclistas es aún más pronunciada: el 61% de las víctimas fatales de la región fueron ocupantes de motos, muy por encima del promedio nacional y de otras regiones como el Centro (38%) o la Patagonia (20%).

En cuanto al tipo de siniestro, el 57% correspondió a colisiones, el 13% a atropellos a peatones y el 10% a vuelcos. El 52% ocurrió en horario diurno y el 48% en nocturno, con mayor concentración entre las 6 y las 7 de la mañana y entre las 20 y las 21.

Di Falco resumió su postura con una advertencia directa: «Lamentablemente hay muchas cosas para hacer, y educación sobre todas las cosas. En tanto y en cuanto no se avance con eso y no se cambie el norte, vamos a seguir teniendo la misma problemática».

Con informacion de Primera Edicion.