La Cámara de Representantes de Misiones aprobó este jueves la Ley de Tenencia Responsable y Circulación en la Vía Pública de Perros Potencialmente Peligrosos. La norma apunta a reducir los riesgos para personas y otros animales mediante herramientas de prevención, identificación y control, sin desatender el bienestar de los propios animales.
Durante el debate, la diputada Arabela Soler señaló que la iniciativa «busca ordenar la convivencia entre nuestros perros y las personas que transitan por la vía pública», en un contexto en el que son frecuentes los ataques a peatones y ciclistas por parte de perros sueltos. La legisladora subrayó que «el propósito de la ley es encontrar una armonía y una convivencia entre los animales de compañía y la comunidad».
El eje central de la legislación es la creación del Registro Provincial de Perros Potencialmente Peligrosos, que funcionará bajo la órbita del Ministerio de Gobierno con el asesoramiento del Consejo de Médicos Veterinarios. Soler aclaró que «no se trata solamente de determinadas razas»: la condición de perro potencialmente peligroso será determinada por veterinarios matriculados caso por caso.
La ley establece la identificación de cada animal mediante microchip con número único. Los propietarios quedarán obligados a notificar cambios de titularidad, extravíos, fallecimientos o cualquier incidente en el que el perro cause lesiones o daños. La Provincia también implementará capacitaciones para fomentar la tenencia responsable y programas de reeducación cuando sea necesario.
En cuanto a las obligaciones en la vía pública, los dueños deberán usar bozal y correa no extensible de hasta un metro y medio durante los paseos, y contar con un seguro de responsabilidad civil. Los menores de edad no podrán pasear este tipo de perros, y cada persona solo podrá circular con un animal de esta categoría a la vez. «El incumplimiento de estas disposiciones dará lugar a apercibimientos y sanciones cuya graduación estará definida por la autoridad de aplicación», precisó Soler.
La norma también exige que los propietarios garanticen condiciones adecuadas de bienestar, seguridad y alojamiento, prevengan escapes a la vía pública y señalicen los inmuebles donde vivan estos animales. Queda expresamente prohibido el abandono.