La reunión en Buenos Aires entre el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y representantes de la cuenca yerbatera no aportó ningún alivio al sector. La delegación misionera viajó a la capital federal con la expectativa de acordar herramientas que amortiguaran el impacto de la desregulación, pero regresó sin compromisos concretos y con la certeza de que el Gobierno nacional no tiene intenciones de restituir los mecanismos de fijación de precios mínimos para la hoja verde.
El subsecretario de Asuntos Yerbateros de Misiones, Ricardo Maciel, describió el clima de la audiencia en diálogo con Primer Día, programa del stream de Misiones Online y Radio Libertad. «Traer el tratar con tanto desinterés o desprecio a una de las principales matrices productivas del país genera mucha bronca. En nuestra casa nos están diciendo que no hay ninguna intención o ninguna línea de salida en ayuda a una economía regional», afirmó.
Maciel también reprodujo textualmente la respuesta que les dio Sturzenegger cuando la delegación planteó la situación de los productores: «‘Vos defendés a los productores, pero yo mi deber es defender a 47 millones de argentinos'», es decir, de consumidores. Ante ese argumento, los representantes de la provincia señalaron que los colonos no tienen ninguna incidencia en el precio que el público paga en góndola. Según Maciel, «no se le puede estar echando la culpa de la situación de la góndola o de la inflación al colono cuando él ni siquiera puede estar cubriendo su propio costo o su propio gasto».
La tensión escaló cuando el director de la producción, Roberto Ferreira, cuestionó la coherencia del Gobierno al aplicar criterios distintos según el sector. De acuerdo con el relato de Maciel, «Ferreira le decía que mil o dos mil pesos no le cambian el presupuesto al consumidor para mejorar a los productores, que no es un impacto importante. Sturzenegger le respondió que aunque sea mil pesos, es un importe importante, y Roberto le contestó: ‘Lástima que no hicieron ese mismo esquema con la carne. ¿A quién cuidó el consumidor de carne? Y sin embargo, para una economía regional como la nuestra, se está haciendo todo este ajuste'».
El funcionario provincial identificó la asimetría estructural del mercado como el nudo del problema. Según su diagnóstico, «es muy difícil que el libre mercado sea justo cuando hay miles de pequeños productores ofreciendo un producto y hay cinco o seis empresas concentradas que compran. Dentro de ese marco, no hay una libertad o un poder de negociación que pueda permitir negociar en iguales condiciones». En esa lógica, sostuvo que «lo que hoy ocurre es una imposición de precio», donde la industria molinera ajusta el valor de la canchada y el secadero traslada esa pérdida al productor.
Las consecuencias de esa cadena de traslado llegan hasta los tareferos. Maciel advirtió que «hoy se está pagando a la mitad de lo que por ley está fijado por el hecho de que el productor no recibe lo que corresponde». A eso se suma, según el subsecretario, una paralización de las tareas culturales en los campos, la aparición de ofertas de venta de chacras en distintos puntos de la provincia y un éxodo de cosechadores hacia Brasil.
En la reunión, la postura de la delegación misionera también chocó con la de la Cámara Molinera y con representantes de Corrientes, quienes respaldaron la política de desregulación. Maciel apuntó contra el titular de la cámara empresarial, Rubén Henrikson, y señaló que «demostraron que esta política nacional beneficia a un sector exclusivamente», al tiempo que les reprochó «cero empatía por sus proveedores».
Respecto del rol del Estado, el subsecretario buscó despejar lo que consideró una confusión conceptual: «Es erróneo pensar que el Estado fijaba el precio». Según explicó, «lo que quitaron es un marco legal en donde obligaban a las partes, compradores y vendedores de la actividad privada, a que se sienten en una misma mesa a discutir, y si no había acuerdo, la Nación arbitraba». Con ese argumento, Maciel ratificó que la provincia continuará explorando tanto la vía política como la judicial para recuperar las facultades del INYM.
El funcionario también advirtió sobre las particularidades del cultivo que hacen especialmente grave la crisis: «El productor en un cultivo perenne, como la yerba mate, no es como el productor de grano o sojero que de un año a otro puede cambiar y decidir si cambia de cultivo. La yerba te lleva cinco años de cuidado para tener la primera cosecha, y si no tenés los recursos para las labores culturales mínimas, el yerbal pierde rendimiento y cae en la relación de bajo rendimiento y bajo precio».
Al cierre, Maciel proyectó el conflicto hacia el calendario electoral: «Esto se generó a partir también de unos votos, y Nación considera que esos votos que la provincia dio en acompañamiento le da suficiente respaldo para este tipo de decisiones. Estará el año que viene poder discutir si queremos profundizar esta crisis o generar alguna otra vía a través del voto que genere un mejor escenario para lo que se viene».
Con informacion de Misiones Online.