Wang Quanying, la última sobreviviente de la Larga Marcha, falleció esta semana en su domicilio de la provincia de Sichuan. La Cadena Central de Televisión de China (CCTV) y familiares de la veterana confirmaron su muerte, que se produjo tras un deterioro progresivo de su salud. Había sido internada el 18 de julio con un cuadro que combinaba inflamación pulmonar, complicaciones respiratorias y atrofia muscular.
Nacida en 1921 en el condado de Jinchuan, en el seno de una familia tibetana, Wang quedó huérfana durante la infancia y comenzó a trabajar desde pequeña. A los 14 años, en 1935, se sumó a las tropas revolucionarias que pasaban por su localidad. Durante su servicio cumplió tareas logísticas: guía de terreno, transporte de provisiones, preparación de alimentos y asistencia a heridos.
En marzo de 1936, durante los combates contra las fuerzas del Kuomintang en el condado de Danba, quedó separada del grueso de las tropas junto a un grupo de soldados heridos. El trayecto por zonas montañosas con escasez de alimentos y temperaturas extremas le dejó secuelas permanentes: una congelación severa derivó en la amputación de un dedo del pie izquierdo.
Hacia mayo de ese año se estableció en el condado de Wenchuan, donde contrajo matrimonio con Liu Fuguang y se mantuvo alejada de la vida pública militar durante décadas. Tras la fundación de la República Popular China adoptó el nombre Quanying.
En sus últimos años participó en actividades de divulgación histórica en escuelas y centros de formación de su localidad. Su figura ganó visibilidad pública cuando los medios registraron un encuentro en el que recibió a integrantes de las Fuerzas Terrestres del Ejército Popular de Liberación vistiendo su antiguo uniforme.
Su hija mayor, Liu Guihua, publicó en redes sociales un repaso de la trayectoria de su madre durante la Larga Marcha y destacó la decisión de Wang de mantener un perfil discreto tras el conflicto. Según sus últimas disposiciones, será sepultada en el condado de Wenchuan.
Con informacion de Misiones Online.