Musimundo cerró sus locales en Misiones y el NEA: gremios acompañan a trabajadores que quedaron sin empleo de un día para el otro

Los trabajadores de las sucursales de Musimundo en Misiones se presentaron este lunes en sus puestos de trabajo, aunque los locales permanecían cerrados y no pudieron ingresar. La movida tuvo un objetivo concreto: evitar que la empresa pudiera interpretar su ausencia como abandono de trabajo.

En Posadas, el Centro de Empleados de Comercio organizó el operativo en los locales de avenida Uruguay y calle Bolívar. Un escribano certificó la presencia de los empleados y dejó constancia de que los establecimientos estaban cerrados al momento de la jornada. «Nos acercamos a los puestos de trabajo de ellos, tanto en avenida Uruguay como en calle Bolívar, y trajimos un escribano para que certifique que vinieron a trabajar», explicó el secretario adjunto del gremio, Agustín Gómez, en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.

A las 7.25 de ese mismo lunes, el sindicato presentó una denuncia ante el Ministerio de Trabajo de Misiones y solicitó una audiencia urgente con representantes de la empresa para que informe cuál es la situación de cada empleado y cómo procederá con los salarios adeudados, las liquidaciones y las indemnizaciones.

El gremio cuestionó la forma en que se comunicó el cierre: según relataron los trabajadores, el sábado al terminar la jornada les dijeron verbalmente que los locales dejarían de funcionar y que el lunes ya no debían ir. Para el sindicato, eso no equivale a una notificación válida. «Para nosotros no están despedidos. No corresponde que verbalmente te informen que termina una relación laboral», sostuvo Gómez.

El dirigente advirtió además que, si la vía administrativa no arroja respuestas, el gremio podría recurrir a la Justicia. También denunció que los empleados quedaron sin ningún ingreso: «Les largaron a la calle sin ningún peso, porque no les pagaron absolutamente nada. Les deben sueldo y su indemnización, si es que están despedidos, como dice la empresa».

Según Gómez, los problemas venían de antes del cierre: los trabajadores cobraban los salarios en cuotas y también habían tenido inconvenientes con el pago del aguinaldo.

En Apóstoles, cinco empleados llegaron a las 8 de la mañana a la sucursal local y esperaron la apertura del local. El establecimiento no abrió y ningún representante de la empresa apareció. A las 8.10 llegó Ana Pereyra, referente del Centro de Empleados de Comercio en esa localidad, para acompañarlos. El grupo esperó hasta las 9.45 y luego se dirigió a la Policía para hacer una exposición que dejara asentada su presencia. Poco después del horario de entrada, los trabajadores recibieron un mensaje de texto informándoles que estaban despedidos.

«Los compañeros se sintieron estafados y violentados moralmente por la empresa», afirmó Pereyra. La dirigente fue directa al señalar el modo en que se manejó la situación: «Lo que duele no es solamente perder el trabajo. Duele la forma. Duele el destrato. Duele la falta de consideración. Duele sentir que después de haber dado años de trabajo te pueden dejar parado frente a una puerta cerrada sin siquiera dar la cara».

Pereyra aseguró que el sindicato acompañará los reclamos de los cinco afectados. «Los trabajadores no son números. No son descartables. Y no se los puede dejar afuera como si nada», remarcó.

En Oberá, los empleados de la sucursal de calle Santa Fe también habían sido avisados de manera informal durante el fin de semana de que no concurrieran el lunes. En otras localidades misioneras se registraron situaciones similares, con exposiciones policiales para dejar constancia de la presentación de los trabajadores.

El panorama se repitió en el resto del NEA. En Chaco, el cierre afectó a dos sucursales de Resistencia y a los locales de Barranqueras y Fontana, dejando sin empleo a unos 30 trabajadores. Muchos de ellos comenzaron a recibir este lunes los telegramas de despido. Según afirmaron los empleados chaqueños, no habían recibido ninguna comunicación previa y solo corrían rumores internos sobre el posible cierre. Algunos locales quedaron parcialmente operativos, limitados al cobro de cuotas, sin ventas de electrodomésticos.

En Corrientes capital, los trabajadores de las cuatro sucursales cerradas también se presentaron para proteger sus derechos. La medida dejó sin trabajo a 36 personas. Una empleada con 22 años de antigüedad contó que el sábado cerraron con normalidad y que alrededor de las 20.30 el gerente les comunicó verbalmente que no debían volver. «Cerramos así todos nuestros años laborales. Una tristeza total», expresó. El empleado con menos tiempo en la empresa llevaba diez años trabajando allí.

Con informacion de Primera Edicion.