Nahuel Czuhaj tiene 27 años, nació en San Vicente y egresó con el mejor promedio de su promoción del Instituto Superior y Técnico «Belén», en Campo Grande. Hoy es uno de los dos educadores misioneros seleccionados como semifinalistas del premio Docentes que Inspiran 2026.
Su jornada es la de cientos de maestros rurales de la provincia: arranca muy temprano, con viajes en moto por caminos de tierra que el clima puede volver intransitables. A la mañana llega al Aula Satélite 3, en el Paraje El Agro, donde enseña a 16 niños de nivel inicial hasta 7° grado. Al mediodía recorre 10 kilómetros más para llegar al Aula Satélite 1, en Picada Los Pinos, donde lo esperan 17 alumnos de 5° a 7° grado. Ambas aulas dependen de la Escuela 640, con sede en Fracrán. En total, el recorrido diario suma unos 120 kilómetros.
«Todos los días hay un motivo por el cual levantarse, sabiendo que te esperan los chicos para ver qué hacemos hoy de distinto en el aula», contó Czuhaj en diálogo con Primera Edición.
El desafío pedagógico en estas aulas es particular: en un mismo espacio conviven chicos que están aprendiendo a leer y otros que ya resuelven ecuaciones. «Enseñar así es un desafío muy complejo, tenemos al mismo tiempo niños que empiezan a leer y otros que están resolviendo ecuaciones. Hay que buscar la estrategia correcta», explicó el docente.
Czuhaj define su enfoque como «disruptivo», pero advierte que esa palabra suele malinterpretarse. «Hay un error de concepto respecto a la educación disruptiva, muchísimas veces se piensa que debe ser solo tecnología», señaló. En su práctica, la innovación pasa también por las habilidades blandas, el trabajo en equipo y el vínculo afectivo. «Nos sentamos en forma de U o en círculo y la idea es que ellos puedan observarse y que yo los mire a todos, que desde ahí haya más sentido de pertenencia», describió.
Para el maestro, el afecto es parte central del proceso: «Cuanto más afecto haya, el aprendizaje es mucho más constructivo y más significativo para ellos».
Su objetivo es que los estudiantes de los parajes entiendan que tienen las mismas posibilidades que cualquier chico de la ciudad. Con ese norte, los proyectos del aula ya traspasaron los límites del paraje: en 2025, sus alumnos expusieron en el Parlamento provincial un trabajo realizado junto a la EPET 18 de Puerto Esperanza, vinculado a un proyecto de ley sobre deporte escolar. También organizaron la primera Expo Disruptiva municipal.
Czuhaj es consciente de que la educación rural suele ser cuestionada. «Las aulas satélite son muy cuestionadas, por la calidad educativa, porque si se enseña o no», reconoció, y subrayó que con sus alumnos trabaja para «derribar mitos». «Las aulas satélite son espacios de oportunidades, donde hay aprendizajes profundos, proyectos que transforman vidas», afirmó.
Cuando llegó con la noticia de la nominación, los chicos lo esperaban en la puerta. «Me recibieron abrazándome, felicitándome, contentos. No lo podían creer», recordó. Para él, ese momento confirmó el sentido de todo el trabajo. «Entendí cuánto ya gané y pensé… ‘qué maravilloso todo lo que pude sembrar’, porque realmente se nota. Es el cariño de ellos, el amor genuino», expresó.
El docente es claro sobre a quién le pertenece el mérito. «Yo sin ellos no soy el profe Nahuel. Hoy estoy entre los 24 semifinalistas gracias a ellos, al trabajo que hacemos todos los días», sostuvo.
«Siempre creí que la escuela tiene el poder de transformar realidades y abrir oportunidades, especialmente en contextos donde más se necesita. Dentro de ese contexto que para muchos es precario, es escaso, para mí hay riqueza. Hay un montón de sueños, un montón de chicos esperando a que alguien los descubra», concluyó Czuhaj.
Con informacion de Primera Edicion.