Superada la primera etapa de búsqueda y rescate, la emergencia humanitaria en Venezuela ingresó en una nueva fase dominada por la preocupación sanitaria. A más de diez días del doble terremoto que sacudió Caracas y La Guaira, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre el peligro de brotes de enfermedades en las zonas afectadas.
El director para emergencias de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Ciro Ugarte, señaló que la situación previa al desastre ya era crítica en materia de inmunizaciones: «La cobertura de vacunación en Venezuela, especialmente contra el sarampión y otras enfermedades, ya era baja, por lo que el riesgo de que se produzcan casos es elevado en estos momentos».
La infraestructura sanitaria también sufrió daños severos. La OPS evaluó al menos ocho establecimientos médicos en La Guaira y detectó que varios operan por encima de su capacidad. Sobre el Hospital José María Vargas, Ugarte fue contundente: «Hay 96 pacientes en una sala de ocho camas y su banco de sangre está a niveles extremadamente bajos».
El Hospital Rafael Medina Jiménez redujo su disponibilidad de 108 a 35 camas, y otros 22 centros de salud reportaron carencias críticas de insumos y espacio. El organismo internacional advirtió que los hospitales «continúan operando por encima de sus capacidades y los riesgos sanitarios crecerán con toda probabilidad en las próximas semanas».
En el terreno, los equipos internacionales de rescate comenzaron a retirarse de forma gradual, mientras vecinos siguen removiendo escombros con herramientas básicas. En el campamento de la ONU instalado en el Estadio Fórum de béisbol, el personal de rescate está siendo reemplazado por equipos sanitarios. Un funcionario de la OPS describió en una videoconferencia el nuevo escenario: «Mientras continúan las labores de búsqueda y rescate, la emergencia sanitaria está entrando en una nueva fase».
Para hacer frente a la crisis, la OPS lanzó un llamado de financiamiento por 24 millones de dólares destinados a cubrir los primeros seis meses de asistencia. La ayuda apunta a llegar a unas 700.000 personas, con prioridad en control de enfermedades, vacunación y acceso a agua segura en los refugios y campamentos distribuidos entre Caracas y La Guaira.