El Parque Nacional Iberá lleva casi dos meses cerrado al público. La medida fue dispuesta por la Administración de Parques Nacionales (APN) luego de que turistas avistaran a Ombú, un yaguareté nacido en libertad en 2024 en la Reserva San Alonso, a orillas de la Laguna Iberá, deambulando por los senderos y pasarelas de uso público.
Ombú pertenece a la segunda camada de yaguaretés nacidos libres en los esteros correntinos, en el marco del programa de reintroducción impulsado por la Fundación Rewilding Argentina junto al Gobierno de Corrientes y la propia APN. Se estima que actualmente unos 50 ejemplares habitan en libertad en ese humedal, especie que había desaparecido de Corrientes hacía décadas.
Con la temporada turística de invierno en puerta, la Cámara de Turismo del Iberá y la Asociación de Guías de Pellegrini presentaron una nota de reclamo ante el titular del Directorio de la APN, el arquitecto Sergio Martín Álvarez. Según indicaron los firmantes, ya habían enviado presentaciones previas que no recibieron respuesta formal de las autoridades.
Desde el sector turístico sostienen que el cierre total no es la única opción disponible. Proponen habilitar recorridos por caminos ya existentes, establecer procedimientos claros ante posibles avistamientos y replicar esquemas similares a los que aplica el Parque Provincial Iberá, bajo jurisdicción correntina, donde la circulación de visitantes se regula mediante protocolos específicos.
También señalaron que no se brindaron cursos ni se difundieron protocolos de actuación para guías y prestadores ante un eventual encuentro con el felino, capacitaciones que sí fueron realizadas por la Dirección de Parques y Reservas de la provincia de Corrientes.
Los operadores argumentan además que el cierre resulta contradictorio con los propios objetivos del programa de reintroducción, que entre sus metas incluyó el fortalecimiento del turismo de naturaleza a través del avistamiento de especies emblemáticas. Ante la creciente población de yaguaretés en el parque, advirtieron que la presencia de ejemplares en zonas frecuentadas por visitantes será cada vez más habitual, por lo que consideran necesario definir una estrategia de convivencia de largo plazo.
Desde la administración del Parque Nacional Iberá señalaron que, si bien Ombú es monitoreado con collar satelital, «su comportamiento es el propio de un animal silvestre en su hábitat natural y fuera del control humano, pudiendo solaparse con áreas de uso público». Ante un avistamiento, recomiendan no acercarse al animal, no ofrecerle alimento y dar aviso de inmediato a guardaparques o autoridades del área.
El organismo también instó a estar atentos a las comunicaciones oficiales sobre cierres preventivos y recordó que el yaguareté es Monumento Natural Nacional. «Para ello es importante seguir cuidando a la especie y tomar los recaudos necesarios para una coexistencia armónica, como se acordó durante el último taller realizado con guías, operadores y agencias locales de turismo locales y regionales», concluyó el comunicado del parque.
Con informacion de Misiones Online.