La eliminación no opacó el festejo. Paraguay regresó al Mundial después de 16 años, llegó a octavos de final y volvió a casa con el respaldo masivo de su gente. Este lunes, cientos de hinchas y el propio presidente Santiago Peña esperaron al plantel de la Albirroja en el aeropuerto Silvio Pettirossi, en la ciudad de Luque, adonde el equipo llegó pasadas las 6 de la mañana en un vuelo chárter.
El mandatario paraguayo encabezó el recibimiento junto a funcionarios del Gobierno y una multitud que se congregó desde la madrugada tanto en la terminal como en los alrededores del aeropuerto.
«El cuerpo técnico y los jugadores realmente nos han regalado unos días maravillosos. Nos animaron a soñar en grande y creo que ese es el mensaje de este pueblo maravilloso que hoy tiene una palabra potente: gracias, gracias de corazón por hacernos sentir tan orgullosos», expresó Peña ante el plantel.
El presidente también publicó un mensaje en su cuenta de X en el que agradeció al equipo por «demostrar la garra guaraní en cada partido» y por defender la bandera paraguaya «con el alma». «Ese coraje y nunca darse por vencidos ante ningún rival es lo que somos. Hoy venimos a decirles gracias, con el cariño de todo un pueblo que vibró durante el Mundial acompañándolos», escribió.
Paraguay quedó fuera del torneo al perder 1-0 contra Francia en octavos de final, con un penal convertido por Kylian Mbappé. El equipo europeo avanzó a cuartos, donde este jueves medirá fuerzas con Marruecos.
El entrenador argentino Gustavo Alfaro, de 63 años, aprovechó el recibimiento para dejar un mensaje dirigido a los hinchas. «Defiendan esto, esta llama que estos chicos encendieron, que volvieron a encender, porque es la llama que históricamente Paraguay tuvo encendida para demostrarle al mundo que está de pie», señaló el santafesino.
Alfaro también dejó abierta la posibilidad de continuar al frente del seleccionado, aunque aclaró que la decisión corresponde a la Asociación Paraguaya de Fútbol. «Hay un montón de desafíos por delante, hay un montón de cosas que hay que tratar de lograr, de conquistar y de trabajar», sostuvo. Y agregó: «Hoy lo que tenemos es una gran ilusión, que eso después se va a transformar en expectativa, porque la expectativa va a requerir un montón de cosas superiores y mayores, pero eso habrá tiempo para analizarlo más adelante».
Más allá del resultado, Paraguay cerró su participación en el Mundial con una sensación de reconstrucción. Volver a una Copa del Mundo tras 16 años de ausencia y competir hasta la instancia de octavos fue suficiente para que el país recibiera a sus jugadores con agradecimiento en lugar de reproches.