El oficialismo misionero atraviesa una reconfiguración que reordenó los equilibrios políticos que rigieron la provincia durante más de dos décadas. Por un lado, el gobernador Hugo Passalacqua acumula respaldos de intendentes, ministros, legisladores y partidos históricos del Frente Renovador de la Concordia. Por otro, Encuentro Misionero, el espacio conducido por Carlos Rovira, enfrenta pedidos de desafiliación, cuestionamientos internos y un progresivo alejamiento de dirigentes que integraban esa estructura.
Para entender el presente hay que remontarse al esquema que funcionó durante más de veinte años: Rovira conducía la estrategia política del Frente Renovador y los gobernadores de turno administraban la provincia dentro de esa estructura. Ese modelo comenzó a resquebrajarse cuando Rovira decidió concentrar su actividad en Encuentro Misionero, la nueva identidad adoptada por el Partido de la Concordia Social. Jurídicamente no surgió una fuerza nueva —la personería, las autoridades y el padrón se mantuvieron— pero el cambio de denominación encendió las alarmas.
Varios dirigentes afirmaron que no habían sido consultados sobre la transformación, y funcionarios aseguraron que no autorizaron su incorporación a la nueva estructura. Los pedidos de desafiliación se multiplicaron, al igual que las aclaraciones públicas desde el Ejecutivo.
Desde la Legislatura, Rovira desarrolló una agenda propia a través de reuniones denominadas «La Previa», donde presentó iniciativas sobre reforma del Estado, Ficha Limpia, modificaciones al sistema electoral provincial y la posibilidad de emitir bonos, entre otros planteos enmarcados en una «nueva etapa del misionerismo». Esos anuncios se realizaron sin coordinación previa con el Poder Ejecutivo, lo que generó incomodidad entre ministros e intendentes que entendían que la agenda de gobierno debía definirse desde la «Rosadita» y no desde el «Parque Paraguayo».
Mientras esa tensión se desarrollaba, Passalacqua eligió mantenerse al margen de la disputa partidaria y enfocarse en la gestión. En ese período anunció la suspensión por doce meses del pago a cuenta del Impuesto sobre los Ingresos Brutos para la mayoría de los contribuyentes alcanzados por el Control Fiscal en Ruta, una de las medidas tributarias más significativas impulsadas por la provincia en los últimos años. También solicitó al ministro de Economía nacional, Luis Caputo, la reducción del IVA aplicado a la fécula de mandioca, presentó líneas de financiamiento para el sector yerbatero y continuó recorriendo municipios, inaugurando obras y reuniéndose con intendentes y representantes de sectores productivos.
El primer hito político claro del nuevo escenario ocurrió el 19 de mayo, cuando 67 intendentes firmaron un documento en el que reconocieron a Passalacqua como la «máxima autoridad del Estado provincial» y respaldaron públicamente su gestión. La declaración fue leída como una señal de distancia respecto de Encuentro Misionero: durante más de veinte años, nadie había necesitado explicitar dónde estaba el liderazgo.
La situación se aceleró el 19 de junio, cuando Encuentro Misionero oficializó el cambio de denominación del histórico Partido de la Concordia Social y difundió la integración de sus autoridades. Entre las vicepresidencias figuraba el nombre del gobernador, junto a otros funcionarios y dirigentes del oficialismo.
La inclusión de Passalacqua generó una respuesta inmediata. El ministro coordinador de Gabinete, Carlos Sartori, aclaró que el mandatario no integra Encuentro Misionero y explicó que su aparición en el listado respondía únicamente a la continuidad jurídica del antiguo Partido de la Concordia Social. Además señaló que ni Passalacqua ni la mayoría de los funcionarios habían autorizado su incorporación a esa estructura, y confirmó que avanzarían con las desafiliaciones correspondientes.
El 2 de julio se sumó un nuevo capítulo: representantes de doce partidos que durante años integraron el Frente Renovador se reunieron con Passalacqua en la Casa de Gobierno y ratificaron su acompañamiento a la nueva etapa política encabezada por el gobernador. Varios de los presentes sostuvieron que nunca se habían movido del espacio original y señalaron que fue Rovira quien decidió construir un proyecto partidario diferente. Entre esas voces estuvo la de Viviana Rovira, quien afirmó que «nosotros no nos movimos de ningún lado».
Los gestos de respaldo al gobernador continuaron multiplicándose. El ministro del Agro, Facundo López Sartori; el ministro de Turismo, José María Arrúa; y el titular de Desarrollo Social, Fernando Meza, expresaron públicamente su alineamiento con la conducción de Passalacqua. El ministro de Ecología, Martín Recamán, fue el primero en formalizar ante la Justicia Electoral su desafiliación de Encuentro Misionero.
El caso de Meza tuvo particular repercusión: semanas antes, Rovira lo había presentado como uno de los dirigentes con proyección para disputar la intendencia de Posadas dentro de la nueva estructura. Sin embargo, Meza descartó esa posibilidad y ratificó su acompañamiento a la gestión provincial.
La reconfiguración también se reflejó en la Cámara de Representantes, donde un grupo de legisladores identificados con el Ejecutivo comenzó a diferenciarse de la actividad de Encuentro Misionero. Arabela Solar asumió un rol de mayor protagonismo dentro del oficialismo legislativo en ese nuevo ordenamiento.
Con informacion de Primera Edicion.