San Ignacio fue el escenario del acto central por el 216° aniversario de la Revolución de Mayo. El gobernador Hugo Passalacqua encabezó la ceremonia, que convocó a autoridades provinciales, municipales, representantes de las fuerzas de seguridad y vecinos de la localidad y zonas aledañas.
La jornada arrancó con el saludo a la Milicia Patriótica y al cordón de honor de la Policía de Misiones, bajo la conducción del Oficial Principal Sebastián Atamañuk. Luego, el mandatario provincial rindió honores a la Bandera de Guerra y a la Agrupación 25 de Mayo, seguido de una ofrenda floral, un minuto de silencio y disparo de salvas.
El Himno Nacional fue ejecutado por la Banda del Servicio Penitenciario Provincial. La agrupación musical La Melchora, del Ministerio de Cultura, interpretó la Misionerita, y también se entonó la canción oficial del municipio, «A San Ignacio», con letra y música de la profesora e historiadora Hilda Vandendorp. La invocación religiosa estuvo a cargo del padre Sebastián Escalante.
Antes del discurso del gobernador, la alumna Isabella Vaccari, de 7° grado de la Escuela N.° 74, realizó una recitación poética. El intendente Esteban Romero entregó un obsequio a Passalacqua, quien correspondió con un lapacho al jefe comunal. La Escuela de Danzas Nativas «Ecos de Tradición» interpretó el Pericón Nacional, y el acto cerró con el desfile cívico-militar.
En su discurso, Passalacqua evocó la gesta del Primer Gobierno Patrio y recordó a Manuel Belgrano, Juan José Antonio Castelli y Domingo French. «El 25 de Mayo es la fiesta más antigua de la Argentina. Se empezó a festejar en 1811, y todos los años nos juntamos los argentinos, como hoy en San Ignacio, a decirle a la Patria que estamos y que vamos a continuar ese legado», señaló.
El gobernador citó una frase atribuida a Castelli —»el poder está en la gente, no está arriba»— para explicar el significado de la Revolución de Mayo como traspaso de la autoridad del rey al pueblo. A partir de ese hilo histórico, trazó una lectura sobre el presente: «En situaciones complejas tenemos que estar juntos. En momentos difíciles tenemos que estar unidos. Ese fue el mandato de la Revolución de Mayo: cambio con unidad, todos juntitos. Y hoy, que el país está en dificultades, necesitamos ir hacia adelante con el progreso, pero sin atentar contra la identidad».
Passalacqua también recordó que Misiones fue la primera provincia en adherir a la Revolución de Mayo, bajo el entonces gobernador Tomás de Rocamora, y desde esa referencia histórica dirigió un reclamo explícito al poder nacional: «Queremos ser escuchados sobre todo por el Puerto de Buenos Aires, que no se comporta bien con nosotros y hay que decirlo. Es una revolución inconclusa. Si queremos ser aquellos revolucionarios, debemos pedir al poder central que nos mire con mayor atención. Somos una provincia de gente que trabaja todo el día en los pueblos, en las chacras».
«Esto lo pedimos desde acá, con toda humildad, y lo pide este simple gobernador de una provincia pequeña, modesta y orgullosa. Por eso, me dirijo al Poder Central para decirles: mírennos con más atención, para eso creamos la Nación, para que nos cuide y nos haga crecer. Ese es el legado, ese es el mandato de la Revolución de Mayo. Si no, es solamente una reunión festiva para ver un desfile, y es mucho más que eso», puntualizó.
Al cierre, convocó a renovar el compromiso con aquel ideario fundacional: «Eso lo siento en la atmósfera y en la mirada de los misioneros que me indican que ese es el camino correcto. Es el camino que emprendimos los misioneros en ese junio de 1810 en Candelaria, y que sigue hoy acá en San Ignacio, como personas libres y felices».
Del acto participaron, entre otros, el ministro coordinador de Gabinete Carlos Sartori, el jefe de Policía Sandro Martínez, la directora general del Servicio Penitenciario Provincial Valeria Mereles, el Coronel Carlos Rodrigo Surraco del Ejército Argentino, el ministro del Superior Tribunal de Justicia Rubén Uset, y representantes del gobierno y las fuerzas de seguridad de Itapúa (Paraguay), Hugo Servin y Roberto Ferreiro.