Peones rurales misioneros emigran ahora también a Paraguay en busca de trabajo

La migración de trabajadores rurales misioneros hacia países vecinos ya no tiene a Brasil como único destino. Según advirtió Cristian Klingbeil, productor yerbatero y tealero, referente de APAM e integrante de la Comisión Provincial del Té (CoProTé), peones de localidades ubicadas sobre la ruta nacional 14 comenzaron a cruzar hacia Paraguay en busca de empleo.

«La cantidad de gente es mucho menor porque sigue yéndose gente a Brasil, y ahora también de la ruta 14 hay gente que se está yendo a Paraguay. Están encontrando laburo allá y se están yendo», afirmó Klingbeil.

El dirigente atribuyó el fenómeno a la pérdida de rentabilidad de las principales producciones agrícolas de la provincia, que lleva a los productores a reducir cosechas y, con eso, la demanda de mano de obra. En el sector yerbatero señaló que algunos productores directamente optan por no levantar la hoja verde porque los números no cierran.

«Tengo familiares que cosecharon un poco, hicieron los números y dijeron: ‘Que quede en planta, no me sobra nada igual'», relató.

En ese marco, Klingbeil cuestionó los datos oficiales que registran altos volúmenes de hoja verde ingresados a secaderos, incluso superiores a los de junio de 2024, considerado un año récord. «Es un verso de acá a la China», sostuvo, y describió una actividad en los secaderos muy inferior a la habitual: «Este año no pasa eso. Llegás, pesás, descargás y te vas. No te cruzás ni con otro camión».

Más aún, vinculó esas estadísticas con la política de desregulación del mercado yerbatero. «Están dibujando la estadística para mantener un relato y decir que la desregulación fue un fenómeno, un acierto total», afirmó.

El panorama en el sector tealero tampoco es alentador. En el seno de la CoProTé comenzó la discusión por el precio del brote para la nueva campaña, con posiciones muy distantes. Según Klingbeil, los productores plantean un valor de 200 pesos por kilo puesto en secadero, mientras que algunos cálculos ubican el costo productivo solo en torno a los 150 pesos. En el otro extremo, indicó que ciertos secaderos pretenden mantener los 100 pesos de la campaña anterior o incluso reducirlos a 80.

Ese escenario se agrava por el aumento sostenido de los costos. El gasoil, por ejemplo, pasó de alrededor de 1.500 a 2.300 pesos por litro. «Si se mantiene el precio de $100, para comprar el mismo litro de gasoil que comprabas en agosto del año pasado hoy necesitás entre siete y ocho kilos más de té», graficó.

A eso se suman incrementos en mano de obra, energía, fertilizantes y repuestos. Para una actividad mayormente exportadora, Klingbeil señaló que la evolución del tipo de cambio quedó muy por detrás de los costos: «El dólar tiene un techo a nivel subsuelo y los costos están en el tercer piso».

Otro factor que presiona sobre los costos es el precio del chip de pino utilizado para el secado. Klingbeil estimó que la tonelada pasó de unos 7.000 pesos al inicio de la zafra 2024 a más de 30.000 en la actualidad, aunque aclaró que son valores aproximados.

Ese incremento volvió a instalar un reclamo histórico de la provincia: la llegada del gas natural a Misiones. Klingbeil calculó que, de contar con el servicio, al menos el 30% de las industrias podría reemplazar el chip y reducir significativamente sus costos energéticos. «Se habla de récord de exportación de gas y que vamos a venderle a todo el mundo, y acá no te pueden hacer llegar gas natural para que haya laburo, para que se pueda producir», cuestionó.

Para Klingbeil, todos estos factores están encadenados: precios bajos, costos en alza y menor rentabilidad llevan a cosechar menos y a prescindir de trabajadores. La consecuencia, cada vez más visible, es la emigración de peones rurales misioneros que ahora cruzan no solo hacia Brasil sino también hacia Paraguay.

Con informacion de Primera Edicion.