Más de 150 estudiantes de cuatro escuelas de Posadas participaron este año del programa «Del Dengue Nos Cuidamos Juntos», una iniciativa de la Dirección de Epidemiología y Vectores del municipio orientada a fortalecer la prevención del dengue desde las aulas.
El programa trabajó en el primer semestre con cursos de 6° y 7° grado de instituciones ubicadas en la delegación Dolores Norte, con un total de 158 alumnos. La propuesta se organizó en cuatro módulos que combinaron contenidos teóricos, actividades prácticas y visitas domiciliarias.
Daniel Benítez, responsable del área de Educación y Promoción de la Salud en la Dirección de Epidemiología, explicó que el objetivo es formar multiplicadores de información. «La idea es generar multiplicadores de información. Trabajamos con cuatro módulos donde en la primera parte damos todo lo conceptual, y después hay una salida de campo, donde en la institución escolar hacemos una simulación de monitoreo», señaló.
Al inicio del ciclo, los estudiantes completaron una evaluación diagnóstica para relevar qué sabían sobre el mosquito Aedes aegypti y las enfermedades que transmite, como el dengue y la fiebre chikungunya. Esos resultados orientaron el contenido de los talleres siguientes, en los que aprendieron sobre el ciclo de vida del mosquito y los principales focos de criaderos en casas y barrios.
Benítez destacó que los talleres también permitieron corregir creencias erróneas muy extendidas. «Cuestiones que hace mucho tiempo están, pero es mejor reformular», indicó. Entre los ejemplos mencionó la idea de que los criaderos solo se forman donde hay agua sucia, «o que el mosquito pica solamente durante el día. También el decir ‘maté un dengue’ o ‘vi volando un dengue’ sobre el mosquito, que en realidad es el mosquito Aedes», detalló.
La parte práctica incluyó observaciones con lupas estereoscópicas de larvas y mosquitos, juegos de identificación de criaderos y un simulacro de monitoreo en el patio escolar. Los alumnos utilizaron guías preparadas por el equipo de Epidemiología para registrar lo que encontraban durante los recorridos.
«Es la parte que más les gusta, porque es la parte práctica que los saca del aula, le da la parte lúdica. Eso ayudó justamente a reforzar los contenidos que habíamos desarrollado», sostuvo Benítez.
La última etapa llevó el trabajo a los hogares: técnicos municipales de campo visitaron los patios junto con los estudiantes y sus familias para identificar posibles criaderos del vector.
Los resultados de la evaluación final mostraron una mejora concreta: el porcentaje de respuestas correctas subió del 65% al 75%, y más de la mitad de los participantes mejoró su puntaje individual. Benítez señaló que «en algunos casos hasta hubo un cambio entre el 10 al 30% en aquellos conceptos que se trabajaron con las charlas», y valoró ese avance como significativo. «Aunque sea un 1%, hay un cambio en lo conceptual y en lo práctico», agregó.
El programa proyecta extenderse en la segunda mitad del año a cuatro escuelas más. Benítez también destacó el impacto que los chicos tuvieron en sus propias familias: «Cuando hacemos la visita a las familias, nos cuentan que los niños lo comentaron en casa, que están trabajando con ese proyecto, y queda evidenciado también en la limpieza del patio. Entonces con eso también nosotros estamos siendo evaluados».
Con informacion de Primera Edicion.