Posadas tiene el doble de criaderos de dengue que el límite de seguridad: los barrios más críticos

Los resultados del Levantamiento de Índices Rápidos de Aedes aegypti (LIRAa) de mayo colocan a Posadas en zona de riesgo sanitario. El índice aédico promedio de la ciudad trepó al 12,8%, cuando la Organización Mundial de la Salud fija en 5% el umbral máximo para no estar en peligro de brote de dengue.

No todos los barrios están igual. El director de Vigilancia Epidemiológica y Control de Vectores del municipio, Fabricio Tejerina, señaló que el estrato 9, que comprende al barrio Dolores Sur, registró un índice del 20%. «Es muy alto, y de hecho estos valores tiraron para arriba el promedio aédico de la ciudad», afirmó.

Tejerina también advirtió sobre los resultados en los barrios de relocalizados de Yacyretá. «En este LIRAa también nos dio muy alto los índices en San Isidro y A-4, lo que nos llama mucho la atención porque son barrios donde generalmente hay mucha apertura para que ingresemos a los domicilios y donde hacemos mucho trabajo de terreno», indicó.

En el extremo opuesto, el estrato 1 —que abarca los barrios céntricos— mostró los valores más bajos, en torno al 7%. El estrato 5, que incluye Santa Rita y zonas aledañas, históricamente problemático, registró un 10,7%, en línea con mediciones anteriores.

El funcionario explicó que el LIRAa de esta época del año es estructuralmente el más elevado, ya que al cierre del verano la población de mosquitos alcanza su pico. Con el descenso de temperaturas en otoño e invierno, la cantidad de larvas disminuye, aunque nunca desaparece por completo.

Tejerina contextualizó la evolución histórica del problema: cuando se realizó el primer LIRAa en Posadas, en 2009, el índice superaba el 50%, lo que significaba que una de cada dos casas tenía criaderos del mosquito. Décadas de trabajo en terreno y campañas de concientización permitieron reducirlo a un promedio de alrededor del 8%.

Sin embargo, bajar de ese piso es, según el director, extremadamente difícil. «Casi el 66% de los criaderos de mosquitos están en objetos como floreros, bebederos de mascotas, el plato de las macetas, baldes», explicó, mientras que los criaderos asociados a basura o residuos para descartar representan menos del 14% del total. Como dato de contexto, Tejerina aclaró que esos objetos cotidianos generan criaderos más pequeños y, por ende, producen menos mosquitos.

El relevamiento también detectó la presencia de lo que el funcionario denominó «criaderos ocultos»: sitios de difícil acceso tanto para los operarios municipales como para los propios vecinos. Las canaletas con hojas acumuladas son uno de los más frecuentes. «Los desagües pluviales y también los baños del fondo de la casa, que la gente no los revisa, son lugares donde no se suelen buscar, pero hay criaderos de mosquitos», advirtió Tejerina.

El escenario preocupa a los epidemiólogos por el contexto regional: Paraguay y Brasil registran casos de dengue durante todo el año, y Posadas tiene al vector presente en casi el 13% de sus viviendas. Tras dos veranos relativamente tranquilos, con apenas casos aislados de dengue autóctono, la teoría de los brotes cíclicos cada dos o tres años mantiene en alerta al sistema sanitario local. Reducir el índice aédico por debajo del 5% recomendado por la OMS sigue siendo el objetivo central de las autoridades.

Con informacion de Primera Edicion.