Posadeños defienden el etiquetado frontal, aunque el precio manda a la hora de comprar

El Gobierno nacional envió al Senado un proyecto para derogar la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable N° 27.642, conocida como ley de etiquetado frontal, que obliga a fabricantes e importadores a identificar los alimentos envasados y bebidas con octógonos negros y leyendas precautorias. La iniciativa reabrió el debate sobre el acceso a la información nutricional, y Misiones Online salió a consultar a los vecinos de Posadas.

Entre quienes sí utilizan el sistema, la principal ventaja señalada es la inmediatez: los sellos permiten identificar excesos de azúcar, sodio o grasas sin necesidad de descifrar cuadros nutricionales en letra chica. Una joven consultada contó que suele prestar atención a esos indicadores, aunque admitió que no siempre cambia su decisión de compra. Aun así, consideró que la ley debe mantenerse.

«Está bueno porque tenés más claro los datos. Me parece positivo que siga estando porque tenés más a simple vista la información», expresó.

Otro vecino apuntó en la misma dirección y destacó que los sellos visibles suplen la falta de atención que suele haber hacia las etiquetas tradicionales.

«Nadie se pone a mirar de qué está compuesto un producto porque la letra chica nadie la lee. En cambio, el etiquetado frontal está bien grande y ayuda mucho», sostuvo. Además, comentó que en varias ocasiones descartó productos con múltiples advertencias y optó por alternativas más saludables.

El contenido de azúcar fue uno de los factores más mencionados. En el caso de una familia de deportistas, los octógonos se convirtieron en referencia habitual al momento de comprar.

«Cuando vemos muchos octógonos negros directamente descartamos el producto. Está bueno porque te advierte rápido qué estás comprando», indicó una de las entrevistadas.

Personas con condiciones de salud específicas también mostraron apego a la herramienta. Una mujer hipertensa explicó que revisa con atención las advertencias de sodio y grasas porque su dieta lo exige.

«Si sacan los sellos no voy a saber qué elegir. Yo leo todos los productos porque no puedo comer sal y tengo que cuidarme», señaló.

Sin embargo, no todas las voces apuntaron en el mismo sentido. Para una parte de los consultados, el precio termina siendo el factor determinante a la hora de llenar el carrito, por encima de cualquier consideración nutricional.

«Con tal de que sea barato», respondió una mujer al ser consultada sobre si observa los sellos, y aclaró que la eventual eliminación de la ley no cambiaría sus hábitos de compra.

Entre las posiciones intermedias apareció la de quienes consideran que el etiquetado es útil para ciertos sectores, aunque no sea decisivo en sus propias elecciones. Un joven que hace actividad física regularmente señaló que procura alimentarse bien más allá de las advertencias en los envases, pero reconoció que la información puede orientar a quienes la necesitan.

«Puede ser positiva para quienes necesitan esas instrucciones y quieren saber qué están consumiendo», afirmó.

Mientras el proyecto espera turno en el Senado —donde distintos bloques ya anticiparon que no hay urgencia para tratarlo—, el relevamiento en Posadas muestra una realidad en tensión: para buena parte de los consumidores los octógonos son una herramienta concreta para cuidar la salud; para otros, en tiempos de presupuesto ajustado, el precio sigue siendo el que decide.

Con informacion de Misiones Online.