«Así como estamos yendo, vamos a desaparecer», afirmó Jorge Skripczuk, presidente de la Asociación Civil Impulso Yerbatero, en declaraciones a la FM 89.3 Santa María de las Misiones. La advertencia llegó en el marco de una respuesta formal que diversas entidades yerbateras elaboraron tras las declaraciones del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien había sostenido que «en diez años la industria de la yerba va a ser una cosa irreconocible» y defendió la eliminación de facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).
Las organizaciones cuestionaron que el ministro analice la cadena yerbatera como un bloque económico homogéneo. En su documento señalaron que la actividad involucra a productores primarios, trabajadores rurales, contratistas, cooperativas, secaderos, molinos, fraccionadores, distribuidores y comercializadores, cada uno con realidades e intereses distintos.
Skripczuk indicó que las organizaciones «consensuaron» la necesidad de responderle a «un ministro y a todo un gabinete que desconoce lo que es la situación de la yerba». También afirmó que desde el Gobierno nacional «desconocen lo que es una planta» y cuestionó que se hable del futuro industrial sin considerar a los eslabones más vulnerables: «Viven trabajando y hablando sobre las industrias que en diez años van a ser otra cosa, pero nunca se acuerdan del productor, del tarefero, de toda la cadena de las pequeñas y medianas industrias que hoy están padeciendo una crisis terminal».
Uno de los ejes centrales del documento fue la defensa del rol que cumplía el INYM antes de la desregulación. Las asociaciones rechazaron la caracterización del ministro, quien había vinculado al organismo con la generación de un monopolio. Según plantearon, el Instituto «nunca reemplazó al mercado»: no compró hoja verde, no industrializó yerba ni vendió paquetes al consumidor. Su función, remarcaron, era establecer reglas mínimas en una cadena marcada por una profunda asimetría entre los aproximadamente 13.000 productores primarios y un número mucho menor de grandes compradores.
Las entidades describieron ese mercado como oligopsónico, donde pocos compradores concentran la demanda con una capacidad económica, financiera y logística muy superior a la de los productores. «Sin una regulación que establezca condiciones mínimas de equilibrio, un pequeño productor, muchas veces una familia que trabaja su propia chacra y depende de esa cosecha para sostenerse durante todo el año, debe sentarse a negociar individualmente con empresas de enorme poder económico», advirtieron.
Sobre el actual presidente del INYM, Skripczuk afirmó que «desconoce totalmente la actividad» y relató que en una reunión celebrada el 13 de enero, el funcionario les dijo que trabajaría con las medidas que bajaran desde Nación y utilizó la frase: «Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada». Para el dirigente, esa postura no se sostiene: «Con el DNU le sacaron facultades al Instituto. Entonces tendría que haber dicho: ‘Dentro del DNU todo, fuera del DNU nada'». Además, acusó al organismo de haberse alineado con los grandes actores del sector: «En la realidad le han quitado las facultades y hoy están haciendo el trabajo para las industrias, las grandes industrias nada más». Ante la consulta de si el presidente del INYM funciona como una «marioneta» de empresarios y del Gobierno nacional, Skripczuk respondió: «Totalmente, así es».
Otro punto de conflicto es el precio. Sturzenegger había defendido que la desregulación redujo el costo para los consumidores. Las asociaciones cuestionaron que no se haya explicado con qué estudios o mediciones se sostiene esa afirmación, y que la supuesta baja no se verifique en igual magnitud en las góndolas. «La evidencia disponible muestra que la caída del precio de la materia prima no se tradujo en un beneficio equivalente para los consumidores, sino en una transferencia de ingresos desde los productores primarios hacia los eslabones más concentrados de la cadena», sostuvieron en el documento.
Las entidades señalaron además que apenas dos empresas concentran alrededor del 50% de las ventas en góndola, e incorporaron al análisis el poder de negociación de las grandes cadenas comerciales y la elevada carga tributaria. A partir de eso, plantearon la pregunta de quiénes fueron los verdaderos beneficiarios de la desregulación.
Skripczuk trazó un paralelismo con la crisis de fines de los años 90: «Hoy, la situación en estos dos años y algo de Gobierno que está teniendo La Libertad Avanza, no solamente en la actividad yerbatera, sino en todas las otras economías regionales del país, lo está llevando a una situación que ya vivimos allá en el 2000-2001». El dirigente mencionó también una creciente circulación de cheques sin fondo en la provincia y reclamó que se busque alguna forma de alivio para que los productores no deban migrar al exterior.
Al referirse a las declaraciones del ministro, Skripczuk dijo que el sector las recibió «como un baldazo de agua fría». También apuntó contra representantes nacionales de Misiones vinculados al oficialismo, al considerar que tampoco estarían asesorando adecuadamente al ministro. En particular, mencionó al diputado Martín Arjol y recordó una reunión en la Cámara de Diputados con las comisiones de Economía y de Economías Regionales, donde según Skripczuk el legislador habría dejado en evidencia su desconocimiento de la actividad al referirse a un vecino que tenía yerba frente a su casa.
Con informacion de Primera Edicion.