El licenciado Iván Sokol, psicólogo matriculado (MP 1264) con diplomatura en psicología deportiva cursada en Medellín, Colombia, dialogó con el programa de streaming Sala Cinco, de Misiones Online, sobre los vínculos entre la salud mental, el fitness y la estética corporal.
Sokol trabaja de forma interdisciplinaria junto a nutricionistas y señaló que el punto de partida siempre es la particularidad de cada caso. Según explicó, muchas personas comienzan tratamientos para bajar de peso o mejorar su imagen pero no logran sostenerlos en el tiempo porque hay emociones que lo impiden: la frustración, las expectativas no cumplidas o la insatisfacción con la propia imagen corporal.
Cuando los objetivos físicos se alcanzan pero la conformidad no llega, el riesgo es otro. «Puede ser que una persona empiece a lograr esos objetivos que se propone, ya sea físico o estético, pero tiene una imagen en relación a su cuerpo que nunca se conforma. Ahí puede entrar en una obsesión, en una dismorfia corporal», advirtió. En el ámbito del fisicoculturismo, añadió, esto se conoce como vigorexia.
El psicólogo diferenció entre el esquema corporal externo, lo que los demás perciben de una persona, y la imagen interna, que se construye a lo largo de toda la historia de vida. «La imagen interna que uno tiene de sí mismo también se construye con toda nuestra historia de vida», indicó.
Las experiencias de la infancia y la adolescencia pueden dejar marcas duraderas en esa imagen. «Si en mi adolescencia o mi niñez yo sufrí mucho bullying, o tenía mucho peso o era muy flaquito, quizás eso, por más que después pase el tiempo y mi imagen se transforme, pueden haber secuelas de mi infancia o mi adolescencia, por ese dolor que me causó», señaló Sokol, y agregó que en las biografías de muchos deportistas ese origen en la burla o la mirada ajena es un patrón frecuente.
A eso se suma la influencia de los mensajes publicitarios y las redes sociales. El profesional apuntó a «los mensajes subliminales que son sobre la magia o la píldora» y a la presión que ejercen influencers y representantes del marketing sobre las expectativas de las personas.
Para hablar de motivación, Sokol recurrió al ejemplo de la Selección argentina. Describió el deseo como motor de acción y explicó que, tras la acumulación de títulos recientes, el grupo puede haber caído en una especie de conformismo. En la práctica clínica, dijo, algo similar ocurre con los pacientes: una vez resueltos los objetivos iniciales, es necesario «actualizar la demanda» para encontrar nuevas metas que sostengan el proceso.
Sobre la ansiedad, Sokol explicó que surge frecuentemente de la hiperestimulación del pensamiento: la preocupación por el futuro genera ansiedad, mientras que la revisión del pasado produce angustia.
El psicólogo también se refirió a Messi como modelo de liderazgo y superación. «Estamos hablando de una persona que prácticamente con las condiciones que tenía, que no podía jugar, que se tuvo que hacer determinados tratamientos, ya de muy pequeño fue a vivir a otro país, solo», recordó. Y subrayó que el jugador nunca abandonó pese a las múltiples finales perdidas con la Selección.
Finalmente, abordó el duelo que implica pensar en la posible retirada del delantero. «El concepto popular de duelo se relaciona a la pérdida de un ser querido. Pero en realidad el duelo también atraviesa el dolor de la pérdida de Messi», reflexionó. Frente a eso, propuso la resignificación como herramienta: encontrar un nuevo sentido ante cualquier crisis o pérdida, deportiva o personal.
Con informacion de Misiones Online.