Juan Manuel Cerúndolo escribió una de las páginas más importantes de su carrera en Roland Garros: venció al español Martín Landaluce por 6-4, 6-7(7), 7-6(4), 6-7(4) y 7-6(8), en un partido que demandó cinco horas y 58 minutos, y se clasificó por primera vez en su vida a los octavos de final de un Grand Slam.
El encuentro fue un duelo de trincheras entre dos jugadores de estilos similares, basados en la consistencia y los pocos errores. El quinto set llegó a un súper tie-break que Cerúndolo resolvió con mayor frialdad, imponiéndose 10-8 para cerrar una actuación monumental.
Al terminar el partido, el argentino reconoció que «no puedo más. Estoy destruido. Me quiero ir a dormir, no sé qué decir, se me apagó la batería». El logro se potencia por el contexto: en la ronda anterior, Cerúndolo había eliminado a Jannik Sinner, número 1 del mundo. En octavos enfrentará al italiano Matteo Berrettini.
No corrió la misma suerte su hermano Francisco Cerúndolo (25º del ranking), quien cayó sorpresivamente ante el estadounidense Zachary Svajda (85º) por 6-3, 6-4, 3-6, 4-6 y 6-3, en tres horas y tres minutos. Francisco se mostró incómodo durante todo el partido y en un momento echó del box a su entrenador, el uruguayo Pablo Cuevas. Recuperó terreno en el tercer y cuarto set, pero los errores volvieron en el quinto y Svajda no los desaprovechó.
Para el estadounidense, es también la primera vez que alcanza los octavos de un Grand Slam. El resultado le asegura además el ingreso al top 60 del ranking ATP, con chances de seguir escalando. Su próximo rival será el italiano Flavio Cobolli (10º).
Más tarde fue el turno de Francisco Comesaña, quien cayó ante el propio Berrettini en otro partido agotador: 7-6(3), 5-7, 6-7(4), 6-4 y 7-5, en cinco horas y 13 minutos. El italiano remontó dos puntos de partido para cerrar el triunfo. A pesar de la derrota, Comesaña mostró un nivel muy superior al de las semanas previas.
Con informacion de Primera Edicion.