En la madrugada del lunes, Rusia ejecutó uno de los ataques más masivos desde el inicio de la guerra contra Ucrania. La ofensiva incluyó 73 misiles de distintos tipos —entre ellos 33 balísticos— y 656 drones de largo alcance, y dejó al menos 17 muertos y decenas de heridos en varias ciudades del país.
En Kiev murieron al menos cuatro personas. El jefe de la administración militar de la capital, Timor Tkatchenko, confirmó tres muertes iniciales y reportó 29 heridos, dos de ellos niños, en bombardeos sobre distintos barrios. Antes del impacto, Tkatchenko había advertido a través de Telegram: «El enemigo está atacando con misiles balísticos». Tras las explosiones, vecinos salieron a la calle con bolsas y mantas rumbo a los refugios, mientras una densa columna de humo se elevaba sobre la ciudad.
Fue el primer ataque masivo ruso contra la capital desde que Moscú anunciara, a fines del mes pasado, una campaña de bombardeos contra centros de toma de decisiones en Kiev y recomendara a los diplomáticos extranjeros acreditados allí que abandonaran la ciudad.
En Dnipró, en el centro-este del país, el saldo fue aún más grave. El ministro del Interior ucraniano, Igor Klimenko, informó de al menos nueve muertos en una zona residencial. El gobernador de la región de Dnipropetrovsk, Oleksandr Ganzha, señaló que entre las víctimas hay un niño, cuyo cuerpo fue hallado entre los escombros de un edificio destruido. La ciudad de Járkov, en el noreste, también registró víctimas, según Klimenko.
El Ministerio de Defensa de Rusia, por su parte, afirmó que la ofensiva apuntó a «empresas del complejo industrial militar ucraniano e infraestructura crítica de Kiev y otras seis regiones», y la describió como una respuesta «a los ataques terroristas del régimen de Kiev». En un comunicado publicado en la plataforma MAX, el ministerio precisó que «las Fuerzas Armadas rusas lanzaron un ataque masivo con armamento aéreo, terrestre y marítimo de largo alcance y precisión, incluyendo misiles hipersónicos y drones».
Del lado ruso, el gobernador de la región de Kursk, Aleksandr Khinchtein, informó de la muerte de un civil en un ataque con drones ucranianos cerca de la frontera. Además, un incendio se desató en la refinería de Ilski, en la región de Krasnodar, sur de Rusia, también atribuido a aeronaves no tripuladas.
En las últimas semanas, Moscú había intensificado sus ataques diurnos, lo que derivó en una escalada mutua: Kiev, a su vez, incrementó sus operaciones de largo alcance contra territorio ruso.