El discurso oficial sobre el descenso de la inflación choca cada vez con más fuerza contra los números que muestran lo que ocurre en los hogares: salarios que no le ganan a los precios, consumo en baja, deudas que se acumulan y dificultades para cubrir gastos básicos.
El propio presidente Javier Milei lo admitió en una entrevista en Neura. «Yo entiendo que la gente se sienta mal porque se frenó la actividad, que entiendo que la gente se sienta mal porque cayó el salario real», afirmó, aunque volvió a defender el rumbo económico y sostuvo que la alternativa «era una reverenda mierda».
Los datos respaldan esa percepción. Según el INDEC, la inflación de marzo fue del 3,4%, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), publicada por el Ministerio de Capital Humano, subió apenas 2,4%. En el acumulado del primer trimestre, la brecha se mantuvo: 9,4% de inflación contra 8,6% de incremento salarial.
Un informe elaborado por la Fundación Pensar y Casa Tres describe el impacto concreto en la vida cotidiana. Según ese estudio, el 68% de los argentinos dejó de realizar alguna actividad o consumo habitual. Los recortes más frecuentes se dieron en ocio (65%), compra de primeras marcas (56%), indumentaria (53%) y vacaciones (42%).
El 56% de los encuestados señaló que el ingreso familiar ya no alcanza para cubrir los gastos del mes. «El número de argentinos que declaran que no les alcanza el sueldo alcanzó su pico histórico durante esta gestión», sostuvo la Fundación Pensar en el documento.
El 59% de los consultados reconoció haberse atrasado o directamente haber dejado de pagar alguna obligación por razones económicas. Los incumplimientos más comunes fueron en tarjetas de crédito (42%), servicios (39%), préstamos (38%) e impuestos (26%).
Sobre la evolución de los ingresos, el informe precisa, con base en datos del INDEC, que el salario real del sector registrado cayó 8,9% entre diciembre de 2023 y febrero de 2026. El sector público fue el más golpeado, con una retracción del 18,3%, mientras que el privado formal retrocedió 3,5%. El salario mínimo, en tanto, acumuló una pérdida real del 39% y se ubicó en su nivel más bajo de los últimos veinte años.
La Fundación Pensar estimó que cada trabajador privado formal perdió alrededor de 2,3 millones de pesos de poder adquisitivo en los últimos dos años.
El ingreso disponible —el dinero que queda tras pagar impuestos, servicios y gastos fijos— cayó 2,1% en febrero, el peor registro desde marzo de 2024, y se ubicó 5,4% por debajo del nivel de 2023. El deterioro fue más pronunciado en los hogares de menores recursos, que acumulan una caída del 5,8%, frente al 1,4% de los sectores de mayores ingresos.
Las jubilaciones también muestran retroceso. La jubilación promedio con bono cayó 24% en términos reales desde diciembre de 2023, y la mínima perdió 30%. El informe atribuye parte de ese deterioro al congelamiento del bono previsional.
En el mercado laboral, la dinámica es contradictoria. Se generaron 113 mil puestos netos en dos años, pero mientras se perdieron 266 mil empleos registrados, crecieron en 379 mil los puestos no asalariados y no registrados. La industria, el comercio y la construcción fueron los sectores más afectados. Solo la actividad industrial perdió 73 mil empleos. A nivel provincial, el empleo privado cayó en catorce distritos, encabezados por Tierra del Fuego, Corrientes, Formosa y la Ciudad de Buenos Aires.
En el sistema financiero, la deuda de los hogares creció 36 billones de pesos y la morosidad alcanzó niveles que el propio informe califica como «casi sin precedentes». Los préstamos personales registraron una tasa de incumplimiento del 14% y las tarjetas de crédito del 12%. En los sectores de menores ingresos, la mora trepó hasta el 34%.
El economista Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), sostuvo que la desaceleración de precios no puede leerse de forma aislada. «La realidad además de eso es que los salarios se mueven hace varios meses por debajo, con lo cual el poder de compra de la gente es cada vez menor», afirmó.
Para Letcher, la lógica del programa económico oficial requiere precisamente esa pérdida de consumo. «La política del Gobierno cree que eso no puede suceder si yo quiero disciplinar la inflación. La única forma de pegarle a la demanda es que los salarios pierdan contra la inflación», señaló.
El economista descartó además una recuperación salarial en el corto plazo. «Si alguno aspiraba o creía que en los próximos meses los salarios le iban a ganar a la inflación, que descarte esa versión porque no va a suceder», advirtió.
Letcher también cuestionó la posibilidad de alcanzar una inflación cercana a cero para agosto, como plantea el Gobierno. «Incluso el vicepresidente del Banco Central está mostrando una curva donde la inflación encuentra un piso cercano al 2%», indicó. Y señaló una tensión en el discurso oficial: «En el caso del combustible aplicó un congelamiento de 45 días. Ellos lo llaman ‘buffer de precios’, pero básicamente es un congelamiento».
Con informacion de Primera Edicion.