Secuestro y tiroteo en Bernardo de Irigoyen: investigan un ajuste de cuentas entre contrabandistas por 200 mil dólares

Un intento de secuestro registrado el jueves por la noche en el paraje Campiñas de Américo, en la zona de frontera seca de Bernardo de Irigoyen con Brasil, derivó en un enfrentamiento armado con la Policía de Misiones y mantiene en alerta a toda la localidad.

Según informaron fuentes policiales y judiciales, el hecho comenzó cuando un llamado al 911 alertó que hombres armados habían irrumpido en una vivienda del paraje y se habían llevado por la fuerza a un vecino, obligándolo a subir a una camioneta Volkswagen Amarok.

Efectivos de la Unidad Regional XII montaron un operativo cerrojo y lograron interceptar el vehículo. Durante la persecución, los ocupantes de la camioneta abrieron fuego contra las patrullas. Uno de los implicados fue detenido en el lugar; otro escapó hacia una zona de monte y continúa prófugo. Más de un centenar de efectivos de Infantería, Comando UR-XII y otras dependencias realizan rastrillajes en el área boscosa para localizarlo.

El hombre que viajaba en la camioneta fue asistido, pero la Justicia ordenó también su detención preventiva. Los investigadores no descartan posibles vínculos entre la presunta víctima y los captores en el marco de una causa que apunta a actividades delictivas transnacionales.

El día siguiente al hecho, el Juzgado de Instrucción de San Pedro ordenó una requisa al vehículo secuestrado. El procedimiento, realizado con la presencia del juez Ariel Omar Belda Palomar y personal de Policía Científica, permitió incorporar nuevas pruebas a la investigación: tres teléfonos celulares, una pistola Bersa calibre 9 milímetros con cartuchos, una pistola Browning calibre 22 y vainas servidas del mismo calibre.

Una de las líneas de investigación que siguen los efectivos de ambas jurisdicciones apunta a lo que en la jerga del contrabando fronterizo se conoce como una «mejicaneada»: según informaron fuentes consultadas por Primera Edición, contrabandistas brasileños habrían reclamado a «chiveros» argentinos por la pérdida de una carga de equipos de informática valuada en 200 mil dólares.

De acuerdo con esas mismas fuentes, el conflicto habría escalado en los días previos al secuestro: primero con una amenaza la semana pasada y luego con una segunda advertencia directa el martes por la noche, cuando la presunta víctima habría sido avisada de que «pagaría» por la desaparición de los equipos. La investigación, con participación policial de ambos lados de la frontera, continúa en curso.

Con informacion de Primera Edicion.