El mercado financiero argentino enfrenta un cambio de foco de cara al segundo semestre. El dólar aceleró su ritmo de suba, la liquidez volvió a escasear en el sistema y las perspectivas inflacionarias, aunque en mejora, dejaron de ser la preocupación central de los analistas. El tipo de cambio ocupa ahora el primer lugar entre las variables a monitorear, seguido por las tasas de interés.
Durante la última semana, la atención de los mercados estuvo repartida entre el avance del dólar y la expectativa por una posible reclasificación del mercado argentino por parte de MSCI, que finalmente no se concretó.
Desde Grupo SBS señalaron que el entorno actual de tasas reales cortas negativas mantiene abierta la posibilidad de que aparezcan presiones nominales, aunque aclararon que el reciente comportamiento del dólar responde principalmente al contexto internacional y no al nivel de las tasas.
Justina Gedikian, analista senior de Renta Fija de Cohen Aliados Financieros, explicó que la presión cambiaria registrada en junio forma parte de un proceso que viene desarrollándose desde hace meses. Según detalló, el tipo de cambio real acumula una caída superior al 9% en lo que va del año, y la suba del dólar oficial entre mayo y junio apenas recuperó el 1,8% de ese movimiento. También apuntó que el fortalecimiento global del dólar frente a otras monedas incide en la dinámica local.
Gedikian concluyó que, con un tipo de cambio real aún lejos de los niveles de comienzos de año, una liquidación del agro que tenderá a moderarse en el segundo semestre y una demanda de importaciones que empieza a reactivarse, el dólar todavía tiene margen para seguir corrigiéndose.
En cuanto a las tasas, Grupo SBS advirtió que ante eventuales presiones nominales —especialmente cambiarias— la respuesta más probable del Gobierno sería elevarlas. Esa decisión implicaría un mayor riesgo de capital para las inversiones en pesos, en particular para instrumentos de mayor duration.
Sobre inflación, las proyecciones de BBVA Research estiman que se ubicaría en torno al 29% hacia fines de 2026 y bajaría al 20% durante 2027, en un escenario de menor volatilidad financiera, mayor estabilidad cambiaria y continuidad del equilibrio fiscal.
La consultora Parakeet señaló que la próxima semana será clave para las tasas, dado que la demanda de liquidez del sector privado alcanzará su segundo pico estacional. Una vez finalizadas las vacaciones de invierno, la liquidez regresaría al sistema, por lo que un eventual aumento de tasas nominales sería transitorio. Sin embargo, advirtieron que la evolución de las tasas reales podría mostrar un comportamiento diferente.
Parakeet planteó tres escenarios para la segunda mitad del año. En el primero, una menor entrada de dólares presiona sobre el Mercado Libre de Cambios y el Banco Central endurece las condiciones financieras, llevando la tasa TAMAR a terreno positivo y aumentando el atractivo de los fondos money market frente a títulos del Tesoro. En el segundo, el proceso de desinflación continúa y reduce el componente real negativo de la TAMAR, acortando la negatividad de la curva CER. En el tercero, la liquidez regresa al sistema tras las vacaciones de invierno y las tasas reales vuelven a terreno negativo, fortaleciendo el incentivo a invertir en fondos T+1 por sobre los T+0.
Con informacion de Misiones Online.