El sol volvió a Posadas en el momento justo. Con el cierre del fin de semana extralargo y el arranque del receso invernal —que en Misiones ya está en marcha— la Costanera se llenó de familias, grupos de amigos y turistas que aprovecharon la tarde del domingo para salir al aire libre después de varios días de bajas temperaturas y cielo encapotado.
El clima no fue el único motivo del buen ánimo. La clasificación de la Selección argentina todavía estaba fresca y se hacía sentir en cada rincón del paseo: camisetas albicelestes, conversaciones sobre el partido y cánticos espontáneos de los más chicos completaban la postal.
Horacio Servían eligió la Costanera para pasar el domingo en familia. La noche anterior la había vivido también junto a los suyos, siguiendo cada minuto del partido con toda la intensidad del caso. «Si la Argentina no sufre, no vale», dijo entre risas. Contó que en su casa el fútbol es sinónimo de reunión: «Siempre somos familia numerosa y cuando juega la Selección o cuando juega Boca estamos todos juntos mirando el partido». Con la clasificación ya asegurada, el plan del domingo tuvo otro tono. «Hoy vinimos para distender un poco los nervios. Gracias a Dios salió un día lindo y podemos disfrutar en familia, más ahora que empezaron las vacaciones», expresó, mientras sus hijas animaban el paseo con una trompeta y una vuvuzela.
La pequeña Ada también quiso contar cómo se vive el fútbol en su hogar. «Todos en familia vemos el partido, hablamos, comemos juntos… ganó Argentina y todos estuvimos gritando ‘¡Argentina!’», dijo con entusiasmo, antes de volver a hacer sonar la trompeta.
Diego Cardozo llegó con sus hijos con un objetivo claro: no desperdiciar el primer día de sol después de una racha fría. «Para los que tenemos chicos, un día así viene de diez. Ellos pueden recrearse, tomar un poco de sol y disfrutar. Se aprovecha al máximo», señaló mientras recorría el paseo. La noche del sábado también la había pasado frente al televisor. «Sabíamos que se iba a sufrir porque el rival era difícil, pero después del gol de Julián fue un desahogo para todos», recordó. Cardozo también mencionó que el Mundial impactó en su emprendimiento de venta de camisetas: «La gente pregunta, compra y se nota que hay más entusiasmo. Cada partido que gana Argentina se vende un poco más y se ven muchas camisetas por todos lados».
Entre los visitantes de otras provincias estaba Belén Aranda, quien llegó desde Rafaela, Santa Fe, junto a su esposo y sus dos hijos para pasar las vacaciones de invierno en Misiones. La Costanera fue apenas la primera parada de un viaje que continuará hacia Puerto Iguazú. «Recién llegamos y estamos disfrutando del solcito. Es la primera vez que los chicos vienen y también será nuestra primera visita a las Cataratas», contó. Destacó que su zona no ofrece paisajes similares y adelantó que el viaje no será el último: «Los días son pocos, pero seguramente volveremos para seguir conociendo Misiones».
Para Carlos y Elsa, en cambio, la Costanera es una costumbre de larga data. Frecuentan siempre el mismo sector del paseo, atraídos por la tranquilidad de la vista al río. «Venimos incluso cuando está nublado o llueve. Elegimos este lugar porque hay menos ruido y a nuestra edad buscamos un poco de silencio», explicó Carlos. Aunque no son seguidores habituales del fútbol, reconocieron que la Selección logró modificar su rutina durante el Mundial: «No somos de mirar partidos, pero la Selección llama. Nos acostamos muy tarde y sufrimos bastante», admitieron entre sonrisas.
Con informacion de Misiones Online.