El conflicto en el aserradero Linor SRL, de Azara, entró en una nueva fase. Los trabajadores empezaron a tramitar el fondo de desempleo mientras el Sindicato de Obreros de la Industria Maderera presiona por el cobro de los salarios adeudados y la totalidad de las indemnizaciones.
Agustín Báez, secretario general del gremio, confirmó la situación en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones. Explicó que las notificaciones formales a los trabajadores concluyeron y que los empleados se trasladan a Posadas en grupos de 24 para realizar el trámite ante ANSeS. El municipio de Azara habría gestionado un colectivo para facilitar los viajes. Según Báez, el cobro del fondo podría materializarse en unos 30 días.
El cierre del aserradero dejó en una situación crítica a alrededor de 130 familias vinculadas directa o indirectamente a la planta. La empresa arrastraba atrasos salariales, vacaciones sin pagar y deudas de aportes y contribuciones antes de anunciar su cierre, que desencadenó una vigilia de los trabajadores para impedir el retiro de maquinaria.
El sindicato respondió formalmente al escrito presentado por la empresa para fundamentar las desvinculaciones. Báez cuestionó los argumentos de la firma e intimó al pago completo. «Nosotros, con nuestro abogado, contestamos el escrito. Obviamente rechazamos las cosas que plantearon y se intimó al pago del 100% de la indemnización. Así que estamos aguardando esa respuesta, mientras los trabajadores hacen los trámites del fondo de desempleo», detalló.
Sobre el escrito de la empresa, el dirigente fue crítico: «Manifestaban los problemas económicos que venían teniendo, por supuesto echando culpa a quienes no tienen nada que ver y no haciéndose responsables de estos años en los que empezaron a dejar de pagar los compromisos, tanto salariales como de aportes y contribuciones», afirmó.
Además de las indemnizaciones, el gremio reclama dos meses de salarios impagos. «Estamos intimando a la empresa para que en estos días les pague algo de los dos meses que les debe. O sea, no algo: queremos todo», remarcó Báez. «Tiene que pagarle a la gente. La gente necesita y es lo que corresponde», añadió.
Mientras esperan respuestas de la empresa, el sindicato sostiene una red de asistencia para los despedidos. «En estos días llevamos bolsas de mercadería para asistir a los trabajadores y a sus familias, porque hay necesidad, porque no hay trabajo, porque hay una deuda de dos meses y no han cobrado nada», señaló Báez. También indicó que se realizaron gestiones para que las familias puedan afrontar los servicios de electricidad y agua en condiciones más flexibles, y que el servicio de agua estaría cubierto por seis meses.
Otro frente abierto es la custodia de los bienes que permanecen en el predio. Existe una medida cautelar para impedir el retiro de activos y, según Báez, «hubo un embargo de 80 millones de pesos a la empresa». El corte del suministro eléctrico en la planta sumó una nueva preocupación: el establecimiento queda a oscuras por las noches, lo que aumenta el riesgo de robos.
«Me comuniqué con el abogado para ver el resguardo de las cosas que quedan allá, ya que el establecimiento queda sin luz a la noche, en plena oscuridad, y eso es un riesgo de que haya robos. Resulta que nosotros, los sindicatos y los trabajadores, estamos más preocupados por las cosas que hay en la empresa que los propios dueños», cuestionó el dirigente.
Báez contó que algunos trabajadores solicitaron autorización para que al menos los delegados puedan ingresar al predio y verificar que los bienes —autos, camionetas y maquinaria— sigan en el lugar. La gestión debió canalizarse a través del abogado de la empresa, ante la imposibilidad de contactar directamente a los empleadores.
El impacto del cierre se siente con particular fuerza en Azara, donde Linor era uno de los principales empleadores. Con la planta cerrada, las opciones laborales se reducen casi exclusivamente a la cosecha de yerba mate. «Trabajo no hay, eso está claro, y menos en Azara», resumió Báez. «En muchas localidades se dependía, en este caso Azara, de Linor y de la cosecha de la yerba mate, de la tarefa. Entonces eso es lo que queda, pero se gana menos», amplió.
Algunos trabajadores jóvenes ya evalúan cruzar a Brasil en busca de empleo, mientras otros aguardan que aparezca alguna alternativa para reactivar la planta o que un nuevo actor se haga cargo. «Puede pasar algo que por ahí permita que alguien se haga cargo de la empresa, qué sé yo. Nosotros tratamos de contenerlos, de hablarles, que sean fuertes», relató el sindicalista.
Báez describió el estado anímico de los empleados como delicado: hay trabajadores «con mucho nerviosismo, que están preocupados, psicológicamente afectados. Hay que hablarles, escucharlos y ser cuidadosos en cómo se trata esta situación. Es muy triste», expresó.
Por último, el dirigente rechazó que algunos empresarios estén usando el caso Linor para condicionar paritarias o instalar temor en otros establecimientos. «No se agarre el resto de los empresarios de Linor como excusa para no dar aumento en las paritarias», planteó. Y agregó: «La gente quiere trabajar, la gente va a trabajar, necesita el trabajo. Entendemos la situación económica del país, que existe y que está afectando. Todos los días tenemos que ver que cierran empresas, que cierran industrias. Pero es muy diferente que lo saquen en una reunión y les digan: ‘Che, pueden ser ustedes'».
Con informacion de Primera Edicion.