La crisis del sector yerbatero volvió a instalarse en la agenda de Misiones. La Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) denunció que la desregulación impulsada por el DNU 70/2023 y el recorte de atribuciones del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) golpearon con fuerza a los dos eslabones más débiles de la cadena: los pequeños productores y los trabajadores rurales.
El secretario gremial de UATRE Misiones, Carmelo Rojas, señaló que los sectores más concentrados de la cadena —integrados por pocos actores— terminan imponiendo las condiciones del mercado. Según sus palabras, ese esquema «empobrece al productor y manda a la indigencia a los trabajadores de la yerba mate».
Desde el gremio aclararon que acompañan el reclamo por un precio justo para la hoja verde, pero advirtieron que esa demanda no puede plantearse en contraposición con los derechos de los cosecheros.
Rojas denunció que, desde la desregulación, volvieron a registrarse en los yerbales situaciones de precariedad laboral: pagos por debajo de los valores fijados por la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA), alojamientos deficientes, traslados en vehículos inseguros y otras irregularidades que, según indicó, son actualmente objeto de investigación.
El dirigente comparó el escenario actual con el de principios de los años 2000, cuando la actividad yerbatera llegó a los medios nacionales por accidentes fatales, traslados riesgosos, trabajo infantil y condiciones extremas de labor. También subrayó que la precarización afecta la vida familiar de los tareferos, ya que muchos deben alejarse de sus hogares para conseguir ingresos, lo que genera separaciones y migraciones forzadas.
En materia de precios, Rojas recordó que en diciembre de 2023 la hoja verde tenía un precio oficial de 250 pesos por kilo, aunque en el mercado se pagaba entre 340 y 380 pesos. Hoy, aseguró, muchos productores siguen recibiendo alrededor de 250 pesos por kilo, pese al aumento de combustibles, insumos, energía y alimentos. En contraste, señaló que las marcas de yerba elaborada más vendidas pasaron de entre 2.300 y 2.600 pesos por kilo a fines de 2023 a valores que hoy rondan entre 3.400 y 3.800 pesos, o más según la marca.
La situación de los cosecheros es igualmente crítica, según describió Rojas. Un tarefero debería cobrar 83.000 pesos por cada mil kilos de hoja verde en corte y quiebra, y 94.000 pesos por cada mil kilos en corte viruteado o descopado. Sin embargo, denunció que en la práctica muchos trabajadores están percibiendo entre 40.000 y 45.000 pesos por cada mil kilos, aproximadamente la mitad de lo que correspondería.
Con esos valores, un cosechero que logra cosechar 10.000 kilos al mes —siempre que no pierda jornadas por lluvia— apenas alcanzaría ingresos de entre 400.000 y 450.000 pesos. Solo quienes trabajan en yerbales de buen rendimiento llegan a promedios de 14.000 kilos mensuales.
A ese cuadro se suma la pérdida de poder adquisitivo: Rojas afirmó que las remuneraciones rurales acumulan una caída cercana al 30% frente a la inflación, producto de los techos paritarios y del encarecimiento de alimentos y servicios básicos.
El secretario gremial concluyó que la desregulación de la yerba mate «no debió ocurrir» y sostuvo que la salida para aliviar la situación de productores y trabajadores pasa por restituir las facultades al INYM.
Con informacion de Primera Edicion.