Después de más de cuatro décadas recorriendo chacras y asesorando productores en Misiones, el ingeniero agrónomo Néstor Munaretto está a semanas de jubilarse. Hasta fines de agosto continuará en el Ministerio del Agro y la Producción —donde ya concluyó su convenio como extensionista del INTA— y luego cerrará oficialmente una carrera que dedicó, en gran medida, al cultivo de la yerba mate.
En una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones, Munaretto reconoció que se retira con sentimientos encontrados: «Estoy contento por la trayectoria que hice, pero también estoy pichado, porque dediqué toda mi vida profesional a la yerba mate y hoy veo la situación que atraviesa el sector».
Uno de los problemas que más le preocupa al salir es el estado del suelo misionero. Con las últimas lluvias intensas como disparador, fue directo: «Siempre pregoné el cuidado del suelo, del agua y del ambiente. Estos días de mucha lluvia uno recorre la provincia y ve todos los arroyos rojos, el río Uruguay rojo. Eso significa arrastre de suelo, pérdida de suelo».
Para Munaretto, la causa no es solo climática. Misiones recibe en promedio unos 2.100 milímetros de lluvia por año, pero esa agua puede infiltrarse o puede escurrir llevándose la tierra, dependiendo de cómo esté manejado el suelo. La cobertura vegetal y la compactación del terreno son factores determinantes.
El especialista lamentó que prácticas como las curvas de nivel, que décadas atrás eran habituales en las chacras de la provincia, hayan caído en desuso. «Son cosas muy prácticas, muy sencillas, pero no se hacen. Después vemos los barrancos en los caminos y creemos que la culpa es solamente de la lluvia», señaló.
También apuntó a la falta de continuidad en las políticas públicas como un obstáculo estructural: «Falta política de Estado. La recuperación de un suelo no se hace en dos o tres años; es un trabajo permanente. Muchas veces tenemos políticas de gobierno, pero no políticas de Estado».
En la misma línea, advirtió que el cuidado de las cuencas hídricas no puede depender de decisiones individuales. «No alcanza con que un productor haga bien las cosas si el vecino de arriba no cuida el suelo. Todo forma parte de una misma cuenca y necesita planificación conjunta», explicó.
A lo largo de su carrera, Munaretto eligió siempre el trabajo de campo por sobre los cargos administrativos. Como ejemplo de lo que puede lograrse con acompañamiento técnico, recordó el caso de un productor yerbatero al que visitó cuando su chacra estaba en malas condiciones: «Recorrimos la chacra y cuando me pidió mi opinión le dije: ‘Si esto fuera mío, haría todo al revés de lo que usted está haciendo’. Cinco años después hicimos una jornada técnica en ese mismo establecimiento para mostrar cómo había cambiado completamente el manejo del suelo y del cultivo».
Sobre la formación de los nuevos profesionales, planteó que las carreras agronómicas deben acercar más la enseñanza a la realidad productiva. «El técnico agrónomo tiene que estar en la chacra. Los estudiantes deberían egresar sabiendo marcar curvas de nivel, manejar coberturas verdes, podar una planta de yerba mate y sistematizar un terreno», afirmó.
En el tramo final de la entrevista, Munaretto también se refirió al debate sobre la propiedad de la tierra en Misiones, mencionando la concentración de grandes extensiones en manos de empresas forestales, y planteó que esa discusión no puede separarse del compromiso con la conservación. «No alcanza con reclamar que la tierra quede en manos misioneras si al mismo tiempo permitimos que el suelo se erosione y termine en los ríos», dijo.
A días del retiro, el agrónomo aseguró marcharse conforme con el camino recorrido, aunque convencido de que queda mucho trabajo por delante: «Trabajemos juntos para que Misiones siga siendo una provincia modelo. Tenemos recursos extraordinarios y debemos aprender a cuidarlos para las próximas generaciones».
Con informacion de Primera Edicion.