El economista Diego Coatz encendió las alarmas sobre el estado de la industria argentina. Según su análisis, el sector pierde nueve empleos formales por hora, una cifra que grafica la profundidad del impacto sobre el mercado laboral y que, advirtió, no se revierte con las recuperaciones puntuales que muestran algunos meses.
En el último año se perdieron aproximadamente 42.000 puestos industriales registrados. A eso se suma el cierre de más de 3.000 empresas del sector en los últimos dos años y medio. La actividad industrial se ubica, en promedio, un 13,5% por debajo de su pico de la última década, registrado en noviembre de 2017.
La perspectiva hacia adelante tampoco es alentadora: Coatz proyectó que la industria podría cerrar 2026 con una caída cercana al 1,5%. En ese marco, la utilización de la capacidad instalada se mantiene por debajo del 60%, un nivel que el especialista considera insuficiente para sostener la actividad del sector.
Otro de los ejes del análisis es el avance de la informalidad sobre el empleo registrado. El economista describió ese proceso como un deterioro estructural que golpea especialmente a los trabajadores de clase media, quienes históricamente dependen del empleo formal para sostener su nivel de vida y acceso a derechos laborales.
Coatz también señaló la incidencia de factores externos, como la sobreproducción china y la competencia global, que según planteó presionan sobre la industria local con productos que ingresan a precios que calificó de «desleales», originados en subsidios o distorsiones externas.
Para el economista, la estabilidad macroeconómica es un punto de partida necesario pero no suficiente. El desafío, sostuvo, pasa por reactivar la industria, la construcción y el comercio como motores de generación de empleo, antes de que la trayectoria actual consolide, en sus propias palabras, «dos Argentinas».