Fabricio Korndorfer tardó más de doce años en concretar su sueño. Desde Curitiba, donde trabajaba en laboratorios tras recibirse de farmacéutico y bioquímico, veía la carrera de Medicina como una meta cada vez más esquiva: pocos cupos, alta competencia y costos elevados hacían difícil el acceso en Brasil.
La oportunidad llegó a través de un amigo que estudiaba en Rosario. La idea de mudarse a Argentina tomó forma de a poco y, finalmente, Korndorfer cruzó la frontera junto a su familia para empezar de cero.
Cursó la carrera en la Universidad Nacional de Rosario, donde señala que encontró un nivel académico que todavía valora. «Las facultades públicas argentinas son excelentes, están entre las mejores de América Latina», afirmó, al mencionar también a la UBA y a la Universidad Nacional de La Plata.
Tras seis años de estudio, llegó a Misiones para realizar prácticas en el SAMIC de Eldorado, donde luego completó su residencia en clínica médica. La provincia era casi un territorio desconocido para él, pero terminó siendo el lugar donde construyó su carrera.
Al terminar la residencia, buscó establecerse más cerca de Brasil y de su familia. Así apareció Bernardo de Irigoyen, la ciudad misionera ubicada literalmente a metros de la frontera con su país natal. Se contactó con la directora del hospital local para consultar si necesitaban médicos, y la respuesta fue inmediata: hacían falta profesionales. Armó las valijas y se instaló en la localidad fronteriza.
Comenzó como médico clínico y hace unos ocho meses asumió la dirección del hospital. El nuevo rol lo enfrentó a una dimensión que la facultad no contempla. «Como médicos no aprendemos a hacer gestión», admitió. Por eso sumó capacitaciones en administración sanitaria mientras sigue atendiendo pacientes y organizando el funcionamiento del centro de salud.
Uno de sus principales objetivos es incorporar especialistas para que los vecinos no tengan que viajar hasta Eldorado o Posadas. Según explicó, muchas familias de la zona no cuentan con recursos para afrontar esos traslados, lo que provoca que enfermedades se detecten tarde. «Hay gente que deja de ir al médico por falta de plata», señaló, y agregó que muchos pacientes llegan al hospital cuando el cuadro ya está avanzado.
La dinámica de frontera también marca el día a día del hospital. Korndorfer explicó que, a diferencia de Argentina, en Brasil los extranjeros deben pagar por la atención médica en el sistema público, mientras que del lado argentino cualquier persona con una urgencia es atendida sin costo.
Entre los desafíos pendientes, menciona la finalización del nuevo edificio del hospital, una obra que espera poder completar durante su gestión. Pero más allá de esa meta concreta, su motor cotidiano parece ser otro.
«Argentina me dio la formación y ahora estoy intentando ayudar un poco a la gente que necesita mucho», sostuvo el médico que salió de Curitiba buscando una oportunidad y terminó encontrando, del otro lado de la frontera, un lugar donde ejercer su vocación.
Con informacion de Misiones Online.