Un relevamiento nacional muestra el peso de la crisis económica sobre la salud mental de mujeres y disidencias

La crisis económica dejó marcas visibles en la salud mental de mujeres y personas LGBTTINB+ responsables de hogares en todo el país. Así lo muestra la encuesta «Impacto de la situación económica en mujeres y LGBTTINB+», elaborada por el Observatorio «Mujeres, Disidencias, Derechos» de MuMaLá junto al Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI). El trabajo se llevó adelante entre el 29 de mayo y el 15 de julio de 2026, con participación de las cinco regiones del país, incluida Misiones.

El 86% de las encuestadas dijo haber experimentado síntomas físicos vinculados al estrés en el último mes —principalmente dolores de cabeza, tensión muscular e insomnio—, con una distribución pareja entre síntomas intensos (29%) y moderados (30%). A su vez, el 83% señaló que las preocupaciones económicas afectaron su descanso o sueño.

El desborde emocional también fue frecuente: el 81% manifestó haberse sentido así en los últimos meses. De ese grupo, el 40% indicó que le ocurrió «a veces», el 28% «frecuentemente» y el 13% «siempre». Solo el 19% respondió que esa sensación se presentó «rara vez o nunca».

Consultadas sobre cómo la situación económica las hace sentir, el 61% eligió la opción «preocupada». Le siguieron «angustiada» y «tranquila», ambas con el 45%, luego «ansiosa» (43%), «intranquila» (41%), «enojada» (30%), «desilusionada» (28%) y «triste» (22%). Apenas el 1% eligió «feliz» y otro 1%, «bien».

Frente a ese cuadro, la atención psicológica fue uno de los gastos que las encuestadas recortaron o eliminaron directamente, junto con la estética, la recreación, la formación y los viajes. Según el informe, quienes tienen cobertura privada relatan «no acudir a profesionales para evitar el gasto», mientras que en el sistema público las demoras para obtener turno se suman a la falta de medicamentos y tratamientos hormonales.

El ajuste también alcanzó a los medicamentos en general: el 27% de las encuestadas redujo específicamente esa compra en los últimos meses, y el 53% los ubicó entre los productos con «precios excesivos» en relación con sus ingresos, superados solo por los alimentos, mencionados por el 62%.

En materia alimentaria, el 87% modificó su consumo por razones económicas y el 65% redujo tanto la calidad como la cantidad de lo que comía. Los productos más afectados fueron la carne —que el 65% dejó de comprar—, seguida por los lácteos (35%) y las frutas y verduras (29%). En el 42% de los hogares relevados, algún integrante debió saltear al menos una comida por falta de recursos.

El relevamiento también registró cambios en el trabajo, el endeudamiento, las tareas de cuidado y la educación: se redujeron las compras de útiles y las cuotas de colegios privados aparecen mencionadas como fuente de deuda. El 55% de las encuestadas declaró tener personas a cargo económicamente, en su mayoría niños, niñas y adolescentes (75%).

Con informacion de Primera Edicion.