Un reumatólogo explicó por qué el frío y la humedad agravan los dolores articulares

El frío combinado con la humedad y la llovizna es especialmente difícil de tolerar para quienes padecen enfermedades reumáticas o dolores crónicos. Así lo señaló el reumatólogo Rodolfo Fernández Sosa en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, al explicar que este tipo de clima intensifica la rigidez y las molestias musculares y articulares.

«Cuando se junta el fresco con la llovizna y la humedad, es una asociación muy difícil de sobrellevar para los pacientes con dolores crónicos músculo-tendinosos en general», señaló el especialista.

Según describió, los pacientes perciben con claridad los cambios climáticos, sobre todo al comenzar el día. «Tienen esa rigidez matinal y después deben empezar a hacer algún tipo de ejercicio para ir aflojando la rigidez muscular y sobrellevar el mal tiempo», indicó. Y agregó: «Los pacientes se quejan mucho y nos transmiten que saben perfectamente cuándo son los días húmedos, con llovizna y fríos. Lo perciben mucho».

Uno de los puntos centrales de su exposición fue la necesidad de no agrupar todos los cuadros bajo el término popular «reuma». «Las enfermedades reumáticas no tienen una edad establecida. Hay distintas enfermedades reumáticas, por eso en general la gente le llama reuma, pero hay que tener un diagnóstico específico», advirtió.

Fernández Sosa explicó que estas enfermedades pueden aparecer en cualquier etapa de la vida. En la infancia pueden presentarse cuadros como la fiebre reumática, la artritis crónica juvenil y algunos trastornos inmunológicos. En la adolescencia, mencionó el lupus eritematoso sistémico. Entre los 40 y 50 años, la artritis reumatoidea y la esclerodermia son más frecuentes. Ya en la tercera edad, predominan la osteoartrosis y la osteoporosis. «Esto es como para tener un pantallazo general de que no es todo lo mismo», resumió.

El reumatólogo subrayó que el tratamiento varía según el diagnóstico. «Son totalmente distintos el tratamiento de la artrosis y el de las distintas artritis inflamatorias. Se usan medicamentos distintos, las terapias son distintas», explicó. En el caso de las enfermedades inflamatorias autoinmunes, aclaró que no alcanza con analgésicos o corticoides: «Son drogas muy específicas para controlar el sistema de defensa inmunológico». Sin tratamiento adecuado, advirtió, estas patologías pueden generar daño articular temprano, deformaciones o anquilosis.

Otro aspecto que destacó fue la importancia del movimiento. El sedentarismo, dijo, agrava la situación, especialmente en pacientes con fibromialgia. «El paciente fibromiálgico, cuando tiene dolores, tiende a quedarse quieto, a retraerse y empieza a dejar de realizar actividades cotidianas porque las relaciona con el dolor. Cada vez se siente más retraído. Al contrario: tiene que tener la indicación de que el movimiento le hace bien y debe seguir con sus actividades cotidianas y diarias», explicó.

Sobre la fibromialgia, describió que el dolor no es fijo sino cambiante: «A veces duele la cintura, a veces el cuello, a veces los brazos. Camina mucho el dolor, cambia puntualmente». Además, puede asociarse a otros síntomas como dispepsia, cefalea, dolores intestinales o palpitaciones. Para estos pacientes recomendó actividad física regular de bajo impacto, con baja carga de peso y series repetitivas, idealmente supervisada por un terapista físico.

El especialista también mencionó el rol de la alimentación. «La harina de trigo suele ser bastante tóxica para la parte articular. Entonces, evitar todos los alimentos con harina de trigo puede ayudar muchísimo», remarcó, aunque cualquier cambio de hábitos debe realizarse con orientación profesional según cada caso.

Curiosamente, el médico señaló que los días de lluvia no suelen ser los de mayor afluencia en los consultorios. «Cuando llueve, el consultorio del reumatólogo está un poco vacío. Si quiere un turno, entonces ahora es el momento ideal», comentó con humor.

Con informacion de Primera Edicion.