Un terremoto de magnitud 6,4 afectó este lunes el occidente de Cuba. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el epicentro se localizó en las proximidades de la provincia de Pinar del Río, a unos 104 kilómetros de Mantua, con una profundidad estimada de 10 kilómetros.
El movimiento se percibió en distintos puntos del país, incluyendo La Habana, donde vecinos describieron una sacudida intensa. En varios edificios se realizaron evacuaciones preventivas ante la duración del temblor.
Una de las habitantes de la capital, Carmel Delgado, economista de 47 años, contó su experiencia: «Al principio solo sentí mareo; no se me ocurrió que fuera un terremoto, nunca había experimentado algo así». Luego agregó: «Pero en cuanto nos dimos cuenta de lo que podía ser, salimos rápidamente».
En los pisos altos de edificios del barrio Nuevo Vedado, como en el piso 14, el sismo generó una oscilación bimodal —primero de este a oeste y luego de norte a sur— que provocó alarma entre trabajadores y residentes.
Hasta el cierre de esta nota, las autoridades cubanas no reportaron víctimas ni daños estructurales de consideración. Los equipos de emergencia continúan monitoreando las zonas afectadas.
En paralelo, México también registró actividad sísmica. El Servicio Sismológico Nacional informó un primer temblor de magnitud 4,2 a las 10:05 horas, con epicentro a 14 kilómetros de Ticul, Yucatán, a 5 kilómetros de profundidad. Horas después, cerca de la 1:00 de la tarde, un segundo sismo de igual magnitud se originó en el mar frente a las costas de Cancún, Quintana Roo, y provocó el desalojo preventivo de centros comerciales, oficinas públicas y edificios de gobierno en ese destino turístico.
Los eventos se enmarcan en la actividad sísmica habitual del Caribe, región donde la interacción de placas tectónicas genera movimientos de diversa intensidad en forma periódica.