Un trabajador misionero necesita casi seis meses de sueldo para comprar un iPhone mientras en Tierra del Fuego alcanza con mes y medio

La desigualdad económica entre regiones volvió a quedar en números concretos. Un estudio de la consultora Focus Market midió cuántas horas de trabajo necesita un argentino para acceder a distintos productos, evitando así las distorsiones de la inflación o el tipo de cambio. El resultado es contundente para Misiones: la provincia aparece entre las más rezagadas del país, con brechas que en algunos casos triplican lo que demanda el mismo esfuerzo en el sur argentino.

El ejemplo más llamativo es el del acceso a la tecnología. Según el informe, un trabajador misionero necesita 987 horas laborales para comprar un iPhone. En Tierra del Fuego, la misma compra requiere apenas 317 horas. La diferencia es de 670 horas, lo que equivale a casi cuatro meses adicionales de trabajo para adquirir exactamente el mismo dispositivo. En términos prácticos, un empleado fueguino lo logra en poco más de mes y medio; uno misionero, recién cerca de los seis meses.

La brecha se repite en productos más cotidianos. Un par de zapatillas deportivas de primera marca demanda 41,8 horas de trabajo en Misiones contra 20 horas en Tierra del Fuego. Un jean de marca requiere 85,3 horas en la provincia norteña, frente a 41 horas en el extremo sur. En ambos casos, el tiempo necesario prácticamente se duplica.

Las jurisdicciones con mejores indicadores son Tierra del Fuego, Neuquén y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, todas con niveles salariales por encima del promedio nacional. En el otro extremo se ubican varias provincias del Norte Grande, entre ellas Misiones.

La metodología de medir en horas de trabajo y no en pesos permite comparar el esfuerzo real de cada trabajador, independientemente de la moneda. Bajo ese criterio, las diferencias regionales se vuelven mucho más visibles.

Especialistas señalan que las brechas responden a factores estructurales acumulados durante décadas: diferencias salariales, concentración de inversiones, costos logísticos de las economías alejadas de los grandes centros de distribución y una matriz económica que históricamente benefició a las regiones más desarrolladas.

Para Misiones, la situación tiene características propias. La provincia carga con mayores costos derivados de su ubicación geográfica, su condición fronteriza y la distancia respecto de los principales mercados del país. A eso se suman los debates recurrentes sobre distribución de recursos federales y la demanda de mecanismos que compensen las asimetrías del norte argentino.

En los últimos años, gobernadores y legisladores del Norte Grande insistieron en la necesidad de políticas diferenciales en materia de transporte, energía, infraestructura e incentivos fiscales para equilibrar las condiciones con el resto del país.

Con informacion de Primera Edicion.