Pocos misioneros saben que hombres nacidos en las antiguas reducciones jesuíticas del actual territorio provincial cruzaron la cordillera de los Andes, soportaron temperaturas extremas y combatieron junto a las tropas de José de San Martín. Recuperar esa memoria es el objetivo central de la Asociación Civil Héroes Guaraníes Misioneros, que impulsa la valorización de la denominada «Ruta de los Granaderos Guaraníes».
José Luis Bittencourt, presidente de la entidad, y Daniel Ostapchuk, vicepresidente, visitaron los estudios de FM 89.3 Santa María de las Misiones para explicar la iniciativa. Según contaron, la propuesta busca recuperar los lugares de origen de aquellos soldados, llevar sus historias a escuelas e instituciones y, en el mediano plazo, convertir ese patrimonio en un circuito turístico.
«Nosotros teníamos la idea de que el granadero era alto, rubio, o celeste, y con esto queremos reivindicar justamente la historia de ellos», explicó Bittencourt.
Ambos reconocieron que ellos mismos desconocieron esta historia durante gran parte de sus vidas. Bittencourt contó que pasó parte de su infancia en la zona de Santa María sin saber que en ese territorio había nacido el sargento Miguel Chepoyá, uno de los protagonistas guaraníes de las campañas libertadoras.
«Yo nunca pensé, ni por mi cabeza pasó, que había un libertador de América que nació ahí y que es justamente el sargento Miguel Chepoyá», relató.
Y agregó: «Yo, 59 años, a ponerle a los 50, me enteré de que tenemos héroes guaraníes que hicieron toda una proeza, el sacrificio que hicieron».
La ruta que propone la asociación recorre las antiguas reducciones de San José, San Carlos, Apóstoles, Concepción, Santa María, Santos Mártires del Japón y San Javier, en Misiones, más San Carlos, en Corrientes.
De acuerdo con la reconstrucción histórica que presentaron, 283 guaraníes fueron convocados para ser trasladados a Buenos Aires y 261 llegaron a destino. De ese grupo, 59 integraron el Regimiento de Granaderos a Caballo. «De los 59, el único que volvió fue Miguel Chepoyá», señaló Bittencourt.
Para dimensionar el esfuerzo de aquellos hombres, los integrantes de la asociación recurren a comparaciones concretas. Bittencourt destacó el contraste entre el clima de origen de los guaraníes y las condiciones que debieron enfrentar en la cordillera: «Vos imaginate 30, 40 grados de calor acá, y cruzar la cordillera a menos 10, a menos 20 grados».
Ostapchuk sumó su propia experiencia: «Yo tuve la oportunidad de estar en la Antártida, un año estuvimos con 32 grados bajo cero. Conozco lo que es la cordillera y estos chicos pasaron por 20, 30 grados bajo cero para pasar las montañas e ir a Chile».
Según la reconstrucción que realizaron, los hombres partieron desde San Carlos a pie y tardaron cerca de tres meses en llegar a Buenos Aires, antes de continuar con las distintas etapas de las campañas militares.
Una de las estrategias de la asociación para llegar a los jóvenes es visitar escuelas con elementos concretos: un uniforme de granadero, un sable y una trompa —instrumento similar al clarín utilizado para transmitir órdenes en combate—. La idea es que los alumnos puedan imaginar la vida de aquellos soldados a través de objetos tangibles.
«Ustedes se comunican acá con el celular. Imagínense 100 soldados a caballo: para bajarse, para subir del caballo, era todo con la orden del clarín», explicó Bittencourt. Y sobre el objetivo de estas visitas, agregó: «La importancia que tiene esto es que en los chicos florezca la imaginación».
La iniciativa también generó respuestas emotivas en adultos. Bittencourt recordó el caso de una profesora de turismo de Concepción de la Sierra que, tras escuchar la historia de los granaderos guaraníes, le contó: «Me imaginé todo eso del guaraní que cruzaba con la ropita, con la comida».
La investigación comenzó hace aproximadamente tres años, cuando Bittencourt se preguntó por qué aparecía mencionado un guaraní con uniforme de granadero en las conmemoraciones del 2 de julio, aniversario de la batalla de Apóstoles. «Siempre hacíamos formaciones por el día de la batalla de Apóstoles, el 2 de julio, y hablaban de un guaraní que tenía un uniforme de granadero. Y eso me llamaba la atención: ¿cómo va a tener un uniforme de granadero un guaraní?», recordó.
Esa pregunta lo llevó al Archivo General de la Nación, donde pasó cerca de un año y medio buscando una carta entregada a San Martín el 6 de mayo de 1813, mencionada por el historiador Pacífico Otero pero considerada perdida por el Instituto Sanmartiniano. «Uno entra en el Archivo General de la Nación y tiene cuatro cajas por día, hoy permiten cinco y tenés que revisar, porque ellos tienen tanto, tanto documento y no tienen todo detallado lo que hay en las cajas», explicó.
Finalmente, el documento apareció. «Yo encontré esa carta y esa carta ya está ahora en manos del Instituto Sanmartiniano», confirmó Bittencourt. El hallazgo forma parte de la investigación que el dirigente reúne en un libro sobre los granaderos guaraníes misioneros.
Con informacion de Primera Edicion.