El domingo a las 17, el río Paraná frente a la ribera central de Rosario fue escenario de una colisión entre el buque de ultramar Ginga Bobcat, de bandera panameña, y el remolcador HB Perseus. El resultado fue contundente: la barcaza que llevaba el remolcador quedó partida en dos.
El HB Perseus navegaba aguas abajo con destino a San Nicolás cuando, por razones que aún no están determinadas, ambas embarcaciones confluyeron en el canal principal sin poder evitar el impacto. Según informó el medio regional La Capital, el Ginga Bobcat se desplazaba en sentido contrario —de sur a norte— y accionó su bocina en reiteradas ocasiones para alertar al remolcador, pero la advertencia no alcanzó para evitar el choque.
El hecho se produjo frente al Centro Municipal de Distrito Centro, un tramo de la costa rosarina de alta visibilidad, por lo que numerosas personas que se encontraban en la ribera fueron testigos directos. La situación adquirió mayor complejidad por la presencia simultánea de un tercer buque carguero que, en el mismo momento de la colisión, pasaba en paralelo a ambas embarcaciones por la margen del río que da hacia la ciudad. Por pocos segundos, tres naves de gran porte compartieron el mismo tramo del Paraná.
Las causas que impidieron que el Ginga Bobcat y el HB Perseus evitaran el choque permanecen bajo investigación.
No es la primera vez en pocos días que el Ginga Bobcat aparece vinculado a un incidente en la vía fluvial. El lunes anterior, el mismo buque había embestido la popa del petrolero Helios —bandera de Islas Marshall— en el kilómetro 96 del Paraná, dentro de la zona operativa del puerto de Campana, en territorio bonaerense, alrededor de las 17:30.
Ese choque involucró cargas de alto riesgo: el Ginga Bobcat transportaba unas 10.300 toneladas de ácido sulfúrico con destino al complejo agroindustrial del Gran Rosario, mientras que el Helios operaba con combustibles refinados, entre ellos nafta y diésel. La combinación de sustancias peligrosas elevó de inmediato la preocupación por un posible impacto ambiental sobre el río.
Según informó Cuestión Entrerriana, el Ginga Bobcat circulaba a unos 16 kilómetros por hora cuando frenó de manera abrupta hasta detenerse en el momento del impacto. Ese frenado brusco quedó registrado en los sistemas de monitoreo y es uno de los datos centrales que analizan los peritos. Además, el buque Atlantic Asphalt, que permanecía amarrado en la terminal, resultó afectado por una rozadura, según informó Infobae.
Tras el siniestro en Campana, el Ginga Bobcat debió fondear de emergencia en el kilómetro 98, fuera del canal principal, a la espera de asistencia de un remolcador. A pesar de la gravedad del choque, ambas embarcaciones registraron daños por encima de la línea de flotación, lo que evitó, al menos en principio, derrames al agua. Las autoridades no detectaron filtraciones ni signos de contaminación hasta el momento del reporte, aunque el monitoreo continuaba activo.
Con informacion de Primera Edicion.