Una comunicadora venezolana radicada en Argentina describe la angustia y la falta de recursos tras los terremotos

Máryuly Pinto pasó horas en vela el miércoles por la noche. Esta comunicadora venezolana, radicada en Argentina desde hace ocho años, se enteró de los terremotos que sacudieron a su país cerca de las 19.30 hora local, cuando en Venezuela eran aproximadamente las 18.30. Desde ese momento intentó contactar a su madre sin éxito, en medio de un escenario de comunicaciones inestables y cortes de luz que dificultaban el acceso a internet.

Recién una hora y media después llegó el primer audio tranquilizador: su madre le confirmó que estaba bien y que en su zona los movimientos sísmicos no habían tenido grandes repercusiones. También sus hermanos estaban a salvo, aunque Pinto pasó la noche pendiente de otro hermano que vive en Caracas, del que finalmente también recibió noticias: él y sus sobrinos estaban ilesos.

En diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones, Pinto describió la situación general como dramática. Según la información que le llegaba desde Venezuela, hasta ese momento se contabilizaban 164 fallecidos y cerca de mil heridos, con imágenes que calificó como estremecedoras por el nivel de destrucción registrado.

Las zonas más golpeadas, según relató, fueron Caracas, el área central del país y La Guaira, donde se encuentra el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía. La terminal aérea más importante de Venezuela permaneció cerrada por graves daños en sus instalaciones, incluido el desprendimiento de techos, lo que complica tanto la salida de personas como el ingreso de asistencia internacional.

En Caracas, Pinto mencionó sectores colapsados en zonas como Los Próceres, San Bernardino y La Pastora, con edificios completamente derrumbados. También destacó que el 24 de junio es feriado en Venezuela, lo que hizo que muchas familias estuvieran reunidas en sus hogares cuando ocurrieron los sismos, un detalle que, a su criterio, vuelve más doloroso el impacto humano de la tragedia.

Sobre la capacidad de respuesta del Estado venezolano, Pinto fue contundente: sostuvo que el país no cuenta con una planificación sólida para enfrentar sismos de esta magnitud, ya que no se trata de un fenómeno cotidiano. Recordó como antecedentes el deslave de 1999 en La Guaira y un terremoto histórico ocurrido décadas atrás, en los años sesenta, y señaló que el deterioro acumulado en los últimos años dejó al sistema institucional y sanitario en una situación de gran fragilidad.

«Venezuela no está preparada para esto», advirtió. Según describió, los hospitales ya se encontraban en crisis antes del sismo: faltan medicamentos, instrumentos y condiciones adecuadas para atender a los heridos. En ese contexto, consideró que la única salida inmediata es la ayuda humanitaria de otros países.

Pinto señaló que distintas naciones manifestaron disposición a colaborar, pero advirtió que el problema central será el tiempo que demore esa asistencia en llegar y por qué vías podrá ingresar, dado el cierre del aeropuerto de Maiquetía. También mencionó que durante las primeras horas hubo una alerta por posible tsunami ante la retracción de las aguas del Caribe, que luego fue descartada, aunque la preocupación llegó a zonas como Puerto Rico, Aruba y Curazao. Las réplicas se sintieron además en Colombia y en varias localidades venezolanas.

La comunicadora advirtió que las cifras oficiales podían seguir cambiando, dado que la información seguía siendo fragmentaria por las fallas de comunicación y la magnitud de las zonas afectadas. Reportes externos, señaló, indicaban que el número final de víctimas fatales podría ser significativamente mayor al que manejaban las autoridades.

Pinto reconoció que atraviesa la situación con una mezcla de alivio personal y angustia profunda por quienes perdieron seres queridos, hogares o quedaron atrapados entre los escombros. Dijo que vivir la tragedia desde la distancia resulta especialmente difícil y que, desde su lugar, solo puede acompañar con su voz para pedir que la comunidad internacional reconozca que Venezuela enfrenta esta emergencia sin los recursos ni la infraestructura necesarios para hacerle frente sola.

Con informacion de Primera Edicion.