Una madre de Posadas pide ayuda para costear los traslados de sus dos hijas con cáncer de útero

Carina Pacheco es una vecina de Posadas que atraviesa una situación familiar extremadamente difícil: sus dos hijas, Karen de 32 años y Rocío de 30, tienen diagnósticos oncológicos y están en tratamiento activo.

El cuadro más grave es el de Karen. Según relató su madre en FM de las Misiones, «hace 3 años le diagnosticaron a mi hija Karen cáncer de cervicouterino en una etapa 3C1, ya infiltrado». El tratamiento incluyó quimioterapia, radioterapia y braquiterapia, pero debió interrumpirse en un momento crítico: «Se había suspendido la quimio porque la radiación la había intoxicado». Esa pausa derivó en nuevas complicaciones. «Hace más o menos un mes comenzó con una inflamación en la pierna izquierda donde los ganglios linfáticos quedaron comprometidos y están llenos de tumorcitos», describió Carina.

Rocío, por su parte, comenzó a presentar síntomas más recientemente. «Rocío comenzó con una hemorragia muy masiva y no sabíamos qué estaba sucediendo», contó la madre. Tras los estudios correspondientes, también recibió un diagnóstico oncológico. Carina señaló que «las dos con el tercer hijo se les despertó el cáncer de útero», y agregó que la familia está realizando estudios genéticos porque, en sus palabras, «no se entiende que esto ocurra a tan corta edad».

Ambas jóvenes son madres de tres hijos cada una, lo que agudiza la situación del grupo familiar. La rutina de tratamiento es intensa: «Tienen radioterapia todos los días de lunes a viernes a las 15:30, quimioterapia los miércoles y laboratorios a la mañana y a la tarde», detalló Carina.

Toda la atención médica se realiza en el sistema público, en el Instituto Misionero del Cáncer. El problema central que enfrenta la familia es el traslado. «El fin de todo esto es el traslado, no conseguí por ninguna parte la forma de poder hacerlo por salud pública, los recursos están limitados», explicó.

Para hacer frente a esos gastos, Carina organiza una rifa solidaria y también prepara y vende comidas. «Voy a hacer una rifa, voy a juntar dinero y después voy a hacer otra», dijo, y agregó: «Hago empanadas, tortas, con los pocos recursos que tengo».

La situación personal de Carina también es apremiante. Trabajaba como acompañante terapéutico, pero tuvo que abandonar su actividad hace tres años para dedicarse al cuidado de sus hijas. El sostén económico del hogar recae principalmente en su pareja y en ayudas sociales.

Además, en su casa funciona el comedor comunitario La Cuevita Feliz, donde se brinda merienda y apoyo escolar a niños del barrio. «Me traen una olla de comida los sábados y trabajo con un montón de niños», contó.

Quienes quieran colaborar pueden hacerlo a través del alias 26.647.539.prex, a nombre de Carina Pacheco, o comunicarse al teléfono 3764619076.

Con informacion de Primera Edicion.