Tres emprendedoras radicadas en Neuquén pusieron en el centro de su proyecto una pregunta que rara vez se hace en el mundo yerbatero: ¿qué papel juega la temperatura del agua en la calidad de un mate? La respuesta derivó en el desarrollo de una marca propia, 80 grados, concebida específicamente para expresar sus mejores cualidades cuando el agua ronda entre los 75 y 80 grados.
El proyecto es obra de las hermanas Leticia y Anahí Lázzaro y su sobrina Julieta Páez. Las tres tienen un recorrido de ocho años en el rubro, desde que fundaron Gran Mate Gourmet, un emprendimiento orientado a la comercialización de productos vinculados al mate. Esa trayectoria les permitió conocer el mercado desde adentro y detectar un espacio para crear algo propio.
«Después de tantos años trabajando con distintas yerbas sentimos que era el momento de desarrollar una marca con nuestra identidad», contó Leticia Lázzaro.
El proceso de desarrollo insumió más de dos años e incluyó investigación, pruebas de producto y análisis de mercado. Para ese trabajo contaron con el aporte de Carla Joan, sommelier de yerba mate oriunda de Misiones, quien las acompañó en la comprensión del universo gourmet de la yerba.
«Aprendimos sobre los procesos productivos, las características de cada molienda y cómo combinar los distintos atributos para conseguir exactamente el producto que buscábamos», explicó Anahí Lázzaro.
El blend resultante tiene molienda intermedia, predominio de hojas, muy poco polvo y prácticamente sin palo. Cuenta con un estacionamiento natural de 24 meses y está diseñado para mantener el sabor durante un termo y medio o dos, siempre que se respete la temperatura indicada.
«Queríamos lograr un mate equilibrado, persistente y agradable durante toda la cebada», señaló Julieta Páez.
Las emprendedoras tratan la temperatura del agua con la misma lógica que se aplica al vino o al café de especialidad: como una variable que incide directamente en la experiencia. «Así como un vino tiene su cata, creemos que el mate también puede disfrutarse de esa manera. Por eso nuestra yerba está pensada para tomarse a 80 grados», indicaron.
Misiones ocupa un lugar central en la cadena productiva de la marca. La materia prima proviene de productores de 2 de Mayo, y el envasado también se realiza en la provincia, en cumplimiento de la normativa de envasado en origen. Durante el desarrollo del proyecto, las tres recorrieron Misiones para conocer de primera mano a los productores, la planta de yerba y la empresa fabricante de los envases.
«Fue conectar con el corazón de nuestro producto. Pudimos conocer la planta de yerba, recorrer el proceso completo y entender todo lo que hay detrás de cada paquete», recordó Anahí.
Otros aspectos que las emprendedoras destacan como diferenciales son el envase compostable y el trabajo con buenas prácticas agroecológicas.
El lanzamiento comercial arrancó en Neuquén con una primera partida de 2.500 paquetes. Con buena recepción inicial, el plan es expandir la distribución a otras provincias y sumar nuevos productos.
«Queríamos hacer las cosas paso a paso, construir un producto de calidad y validar que realmente cumpliera con lo que buscábamos. Hoy sentimos que ese objetivo se logró y queremos seguir creciendo», afirmaron.
Con informacion de Misiones Online.