El balance oficial de los terremotos que golpearon Venezuela el 24 de junio sigue siendo devastador: 4.490 personas murieron, según informó Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional. La tragedia se convirtió en la más grave provocada por un sismo en la historia moderna del país.
Además de los fallecidos, las autoridades reportaron 16.740 heridos y 6.462 personas rescatadas con vida durante los operativos de emergencia. Otras 17.907 siguen sin hogar y permanecen alojadas en 89 campamentos temporales habilitados para los damnificados.
Los dos movimientos sísmicos, de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia y tuvieron epicentro cerca de Yumare, en el estado Yaracuy. Sus efectos se sintieron en una amplia franja del norte venezolano, incluidas Caracas y la región costera de La Guaira.
Fue precisamente La Guaira la zona más golpeada: 158 de los 190 edificios que colapsaron completamente en todo el país estaban en ese estado. Imágenes satelitales revelaron además que decenas de miles de estructuras sufrieron daños de distinta gravedad.
Especialistas señalaron que la magnitud del desastre se explica por la combinación de fallas geológicas activas, las condiciones del terreno y el deterioro previo de muchas construcciones. Agregaron que Venezuela no registra grandes sismos con la frecuencia de otros países de la región, lo que históricamente redujo la atención a las normas de edificación antisísmica.
En términos económicos, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estimó pérdidas cercanas a los 6.700 millones de dólares. El Programa Mundial de Alimentos, por su parte, solicitó 50 millones de dólares para asistir durante tres meses a unas 500.000 personas afectadas.
Más de 3.000 rescatistas internacionales se sumaron a las tareas de asistencia, aunque en varias zonas las labores de búsqueda ya cedieron paso a la recuperación de cuerpos. Se habilitaron sectores especiales en cementerios para inhumar a víctimas que aún no pudieron ser identificadas.
Con más de 1.100 réplicas registradas desde el inicio de la emergencia, Venezuela afronta ahora el largo proceso de reconstrucción. Autoridades y organismos internacionales coinciden en que la recuperación demandará años y un amplio esfuerzo humanitario y económico.