El Semáforo de Economías Regionales que elabora Coninagro correspondiente a junio de 2026 arrojó un panorama desigual para las producciones del interior argentino. Cuatro cadenas quedaron en verde, ocho en amarillo y siete en rojo. Entre estas últimas figuran la yerba mate, el arroz, el vino y mosto, las hortalizas, el algodón, la leche y la mandioca.
En la mayoría de los casos en rojo, el principal problema está en el componente de negocio: los precios que reciben los productores se mantuvieron estancados o crecieron por debajo de la inflación y de los costos operativos, lo que dificulta cualquier recuperación sostenida.
La yerba mate es la actividad más crítica del relevamiento. Acumula 27 meses consecutivos en rojo desde abril de 2024. En junio, el productor yerbatero recibió alrededor de $260.000 por tonelada de hoja verde, lo que representa una caída real del 13% interanual. El contraste con el promedio histórico es marcado: a valores constantes, la tonelada promedió $632.000 en el último lustro.
«Hoy el productor recibe apenas un porcentaje mínimo del precio final en góndola, lo que genera una tensión en toda la cadena», señaló el periodista Juan Carlos Argüello.
La mandioca, también en rojo, presenta una situación distinta. En junio, la bolsa de 40 kilogramos se pagó $28.190, con una suba nominal del 137% interanual. Sin embargo, ese incremento no fue suficiente para sacarla del grupo crítico, en parte porque el problema central está en el mercado: el consumo interno se estima en apenas 2 kilogramos por habitante al año y en los últimos doce meses no se registraron exportaciones del producto.
En ese mismo período, las importaciones de mandioca alcanzaron los 7,5 millones de dólares, un aumento del 223% respecto del período anterior. Ese desequilibrio convierte a la actividad en una de las economías regionales deficitarias, ya que sus ingresos por exportaciones no alcanzan a compensar las compras externas.