La Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM) formalizó el pedido de renuncia de Rodrigo Correa, presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Según denunció Hugo Sand, titular de la entidad, la crisis del sector se profundizó desde la desregulación impulsada por el Gobierno nacional y el organismo no tomó ninguna medida de protección hacia los pequeños productores ni los obreros rurales.
«Desde que asumió el presidente Correa no se implementó ninguna medida de protección o de resguardo hacia los pequeños productores y hacia los obreros rurales», afirmó Sand. Para el dirigente, la gestión actual no solo no contuvo la crisis sino que agravó sus consecuencias.
«No queremos ser cómplices y por eso pedimos el alejamiento del presidente del instituto. Sabemos que probablemente no va a renunciar, pero tenemos la obligación de seguir insistiendo porque hay que cambiar este modelo», expresó.
Sand sostuvo que la desregulación favoreció la concentración económica en la cadena yerbatera. Según denunció, los productores reclaman un valor de 700 pesos por kilo de hoja verde —y que actualizado por inflación debería superar los 1.000 pesos—, pero la industria estaría pagando entre 200 y 250 pesos, con descuentos adicionales por flete y corresponsabilidad gremial, y con cheques a 30, 60 o 90 días.
«La industria está pagando entre 200 y 250 pesos. A eso hay que descontarle el flete, la corresponsabilidad gremial y además los cheques llegan a 30, 60 o 90 días. Es imposible trabajar de esa manera», afirmó. «Nos están pagando por debajo del costo. Nos están empujando a la miseria y eso es consecuencia directa de la desregulación», agregó.
El dirigente también alertó sobre el impacto social de la situación. Según describió, trabajadores rurales y jóvenes estudiantes cruzan a Brasil en busca de ingresos porque la actividad yerbatera ya no les permite sostenerse. «Nuestros obreros rurales tienen que ir a Brasil a buscar el pan», indicó, y añadió que incluso estudiantes universitarios recurren a ese recurso para pagar la pensión.
Otro fenómeno que preocupa a APAM es el creciente número de chacras en venta. «Ya se ven carteles al costado de la ruta. Nosotros le decimos a los colonos que no vendan la tierra. La chacra es patria, la chacra no se vende», señaló Sand.
El dirigente cuestionó además el avance de la mecanización de la cosecha. «Una máquina desplaza entre diez y quince obreros. Si reemplazamos trabajadores por máquinas, ¿qué hacemos con esas familias?», se preguntó, y reafirmó la posición de la entidad: «No queremos una agricultura sin agricultores».
Sand también se manifestó en contra de la posible incorporación de la Ilex Dumosa al código alimentario, advirtiendo que eso pondría en riesgo la identidad productiva de Misiones. «Si permitimos eso, vamos a perder soberanía sobre la yerba mate. ¿Qué hace Misiones si no tiene la yerba?», planteó.
Respecto al desmantelamiento de estructuras institucionales, el dirigente apuntó contra el INYM, el INTA y el SENASA. «Se desmantelaron estructuras que significaban apoyo a los pequeños productores. ¿Qué futuro tenemos con este gobierno?», cuestionó.
Sand también criticó la falta de respuesta judicial y legislativa ante el pedido de inconstitucionalidad del DNU desregulador. «La política y la Justicia son cómplices del poder económico», afirmó, aunque dijo mantener expectativas de cambio: «Así como el viento cambia de dirección, esto también va a cambiar. Hay que resistir, defender la chacra y defender la agricultura con agricultores».
Con informacion de AgroMisiones.