Apóstoles conmemoró ayer los 209 años de la batalla que lleva el nombre de la ciudad, uno de los episodios centrales de la historia misionera. El 2 de julio de 1817, en el marco de la invasión lusobrasileña, el general portugués Francisco das Chagas Santos avanzó sobre las Misiones Orientales y el actual territorio provincial, arrasando varios pueblos, hasta ser derrotado en Apóstoles por el comandante guaraní Andrés Guacurarí y Artigas.
El acto central se desarrolló en la plazoleta 9 de Julio, frente al Estadio General Manuel Belgrano, donde se emplaza el monumento a Guacurarí. El lugar también alberga tumbas del primer cementerio jesuítico de la zona, utilizado entre 1652 y 1830, donde fueron sepultados pobladores y combatientes de aquella batalla.
El gobernador Hugo Passalacqua encabezó la ceremonia junto a parte de su gabinete y a la intendenta María Eugenia Safrán. También participaron la banda del Regimiento Monte 30, autoridades del Concejo Deliberante, instituciones educativas, agrupaciones y vecinos.
Tras el protocolo oficial, se entregaron las distinciones «Andresito» a personas destacadas de la comunidad. Los reconocimientos fueron para Abraham «Avancho» Ledesma, en el rubro «cultura del trabajo»; el Instituto Superior San Agustín, por su «aporte educativo a la comunidad»; Luisa Fleitas, en «producción»; Ramona Brun, por «trayectoria laboral»; María Ignacia Ibarra, por «trayectoria comercial»; Yiovana Verónica Okraine, por «labor de investigación», y el nadador Joaquín Crespo.
El programa artístico incluyó la poesía «Andresito», de Mario Bofill, interpretada por alumnos del Instituto La Inmaculada; el chamamé «La tierra sin mal», a cargo de estudiantes de la Escuela 86; una representación de la Bandera de Apóstoles por alumnos de la Escuela 71; la Agrupación Musical Patriótica La Melchora, y el Ballet Folclórico del Parque del Conocimiento.
Tras la reseña histórica a cargo de la intendenta Safrán, el gobernador Passalacqua tomó la palabra para referirse al significado del lugar. «Acá donde pisamos el suelo hubo un combate sangriento. Hubo gritos, sapucay, hubo pólvora, olor a miedo y a coraje, cascos de caballos, lanza y facas. Debió haber sido un momento terrible, ver morir a tanta gente por una causa noble», dijo.
Sobre Guacurarí, el mandatario provincial sostuvo que «fue un combatiente ejemplar» y agregó: «No se puede dividir a Apóstoles de Andresito. A todos nos toca cumplir este legado. No tendría sentido este acto si no asumimos la responsabilidad de cuidar esa sangre derramada en este suelo».
Con informacion de Primera Edicion.