El sector de la construcción en Misiones atraviesa una crisis profunda. Oscar Marelli, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción en Misiones, señaló que la actividad funciona hoy entre un 15% y un 20% de su capacidad, o incluso por debajo de ese umbral. La combinación de obra pública paralizada, ausencia de nuevos proyectos privados y capacidad ociosa en empresas, equipos y mano de obra configura un escenario que el propio dirigente calificó como «estable negativo».
En diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones, Marelli trazó un balance del primer semestre y explicó que la situación no varió desde comienzos de año. «Estamos paralizados, pero con una esperanza hacia el segundo semestre», afirmó, en referencia a posibles anuncios del Gobierno provincial sobre financiamiento de obras de infraestructura mediante créditos, bonos u otros mecanismos.
El dirigente comparó el momento actual con la crisis de 2000-2001, aunque advirtió que el impacto presente es más severo. En aquella oportunidad, explicó, el freno fue más breve y las obras en ejecución pudieron retomarse con mayor rapidez. Ahora, en cambio, no solo dejaron de aparecer nuevas licitaciones sino que también se detuvieron proyectos que ya estaban en marcha. «Se dejó de poner dinero en infraestructura directamente», resumió.
La actividad privada tampoco compensó la retirada del Estado. Según Marelli, algunos proyectos que estaban en curso continuaron o se terminaron, pero no surgieron nuevas inversiones en vivienda, comercio ni desarrollos inmobiliarios. Los costos de construcción subieron, pero los precios de venta no acompañaron en la misma proporción, lo que achicó los márgenes y desalentó a los inversores. «Tampoco se animan a hacer este tipo de obras privadas, al menos por el momento», indicó.
Un factor central en el diagnóstico es el retiro del Gobierno nacional del financiamiento de obra pública. Marelli explicó que la administración nacional dejó en claro que esa responsabilidad deberá recaer en las provincias, pero que éstas no cuentan con recursos suficientes para cubrir ese vacío. El Gobierno provincial mantuvo algunas obras «en muy baja escala», lo que permitió sostener parcialmente a las empresas, aunque sin generar proyectos capaces de movilizar al sector en su conjunto.
El impacto en el empleo es uno de los datos más contundentes. De acuerdo con conversaciones mantenidas con la UOCRA, Marelli indicó que hace dos años la provincia contaba con entre 8.000 y 10.000 obreros vinculados al rubro. Hoy, estimó, quedan menos de 2.500 trabajadores activos.
Marelli también subrayó el efecto multiplicador que tiene la construcción sobre otros sectores de la economía: corralones, comercios, proveedores, transporte y servicios en general. «Siempre decimos que somos la madre de las industrias, porque cuando se moviliza la construcción se movilizan muchos otros rubros», expresó. Y agregó que en Misiones y en el NEA ese movimiento está prácticamente detenido. «En este momento eso está totalmente parado porque no se reactiva la economía», señaló.
A diferencia de otras regiones del país que cuentan con motores económicos más dinámicos —el sur petrolero o el NOA minero—, el NEA no dispone de sectores que traccionan la reactivación. «Acá no tenemos cosas que reactiven la economía», afirmó Marelli al marcar esa diferencia estructural.
Consultado sobre si el sector ya tocó el piso de la caída, el titular de CAMARCO respondió que «más o menos», aunque advirtió que «siempre se puede estar peor». Las expectativas del sector están puestas en el segundo semestre, condicionadas a que la Provincia logre avanzar con herramientas de financiamiento que permitan reactivar obras nuevas o paralizadas.
Con informacion de Primera Edicion.