La Biofábrica Misiones presentó su balance contable anual con resultado positivo, un hito que la empresa pública de base tecnológica considera el inicio de una nueva etapa en la consolidación de la biotecnología como herramienta de desarrollo provincial.
El presidente de la institución, Federico Miravet, señaló en declaraciones a Canal Doce que el superávit representa «una señal política, productiva y tecnológica» y que demuestra que «la biotecnología puede ser sustentable, generar valor y ocupar un lugar real dentro de la economía misionera».
Miravet atribuyó el resultado a un proceso de ordenamiento interno centrado en la producción, las ventas y en lograr que cada área comprenda sus objetivos. También destacó la capacidad técnica acumulada por la empresa: laboratorios, viveros, profesionales y protocolos desarrollados a lo largo de los años, que ahora buscan articularse con una gestión más eficiente.
Junto a sus líneas comerciales, la Biofábrica sostiene programas sin costo para productores y municipios: entrega de plantines, embellecimiento de accesos urbanos y el programa «Producir con Bioinsumos», que combina la distribución de Mihoba con capacitaciones a establecimientos educativos, cooperativas y familias productoras. «Todo esto se realiza sin costo para los beneficiarios, pero con mucha responsabilidad, porque detrás hay trabajo, inversión y planificación», explicó el titular.
El directivo identificó tres ejes de negocio con mayor potencial: la producción vegetal de alta calidad genética y sanitaria, el desarrollo de bioinsumos para sistemas productivos más sustentables, y los servicios biotecnológicos vinculados al diagnóstico molecular, certificación genética e investigación aplicada.
«La biotecnología viene a potenciar al agro. Misiones tiene biodiversidad, producción agrícola, universidades, talento joven y políticas públicas orientadas a la innovación. Todo eso puede convertirse en un ecosistema biotecnológico con enorme potencial», sostuvo Miravet.
De cara al futuro, la empresa proyecta consolidar sus líneas de negocio, ampliar mercados y ofrecer productos y servicios hacia otras regiones del país y el exterior. «Misiones puede ser una provincia líder en biotecnología aplicada. No desde el discurso, sino desde la producción, la investigación, el empleo calificado y la innovación concreta», afirmó.
Al hacer un balance institucional, Miravet resumió el momento como «la demostración en números de una visión que se sostuvo durante años» y señaló que «después de 18 años, una empresa pública misionera logró ordenar sus cuentas, producir mejor, vender más y demostrar que la innovación también puede dar ganancias».