La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que los casos sospechosos o confirmados de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) superaron los 900, de los cuales 101 fueron confirmados mediante análisis de laboratorio.
El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que el epicentro del brote es la provincia de Ituri, donde la situación humanitaria agrava la respuesta sanitaria: una de cada cuatro personas necesita asistencia humanitaria y una de cada cinco es desplazada interna.
«La violencia está obligando a la gente a huir, incluidos trabajadores sanitarios y humanitarios, lo que está dificultando gravemente los esfuerzos para ampliar el rastreo de contactos del ébola e identificar las infecciones con la suficiente antelación como para proporcionar apoyo», advirtió Ghebreyesus.
El Gobierno congoleño informó el sábado pasado que las muertes probables atribuidas a la epidemia, declarada el día 15, ascienden a 204.
El brote también alcanzó a Uganda, donde se detectaron dos nuevos casos que elevan a siete el total de contagios en ese país. Según el Ministerio de Salud ugandés, ambos pacientes son trabajadores sanitarios de un centro de salud privado en Kampala.
El director general de Servicios de Salud de Uganda, Charles Olaro, precisó en un comunicado que los dos infectados «han sido ingresados en la unidad de tratamiento designada y están recibiendo atención médica», y que «todos los contactos vinculados a los casos confirmados están siendo registrados para su seguimiento por los equipos de respuesta».