San Luis Gonzaga nació en 1568 en Castiglione, en la Lombardía italiana. Pertenecía a la ilustre familia de los Gonzaga y era el heredero del marquesado de Castillón, del Milanesado y de dominios en España. A los 17 años renunció a esa herencia e ingresó en la Compañía de Jesús, donde dedicó su vida a la oración y a la asistencia a los enfermos. Fue precisamente esa tarea la que le costó la vida: contrajo una enfermedad al atender a enfermos contagiosos y murió el 21 de junio de 1591, a los 22 años. Benedicto XIII lo canonizó en 1726.
Los primeros pobladores de Capioví lo eligieron como santo patrono por ser el protector de la juventud cristiana, y en su honor construyeron la primera capilla del pueblo en 1926, cerca del emplazamiento actual. Sobre los motivos de esa elección circulan dos versiones: una sostiene que los pioneros, enfrentando tiempos difíciles en una comunidad joven y pujante, se identificaron con la vida y la obra pastoral del santo; la otra indica, más simplemente, que era la única imagen disponible para comprar en ese momento.
La capilla San Luis Gonzaga es hoy una referencia arquitectónica de la región y puede apreciarse de forma panorámica desde la ruta nacional 12. La construcción del templo actual comenzó en 1940, con la participación de unas 50 familias bajo la dirección del sacerdote Francisco Behres. Cuatro años después, las celebraciones ya se realizaban dentro del edificio.
El 9 de junio de 1948, por decreto del obispo de Corrientes, monseñor Francisco Vicentín, se creó la vicaría de Capioví. Su primer vicario, el sacerdote Enrique Manuel, dejó como legado la construcción de la torre de la iglesia. En 1950 se levantó la bóveda del presbiterio, que dos años más tarde fue pintada por el hermano Lucas.
En 1955 llegó el sacerdote Juan May, quien impulsó la construcción de un nuevo presbiterio en el lado este del templo. En 1961 se creó formalmente la Parroquia San Luis Gonzaga de Capioví, y May se convirtió en su primer párroco.
Los años siguientes sumaron nuevas mejoras: el sacerdote Luis Fisher, que llegó en 1967, hizo colocar el cielorraso en 1971. Más adelante, durante la gestión del sacerdote José Marx, se construyó el salón comunitario donde hoy se desarrollan actividades pastorales, familiares y sociales.
Con informacion de Primera Edicion.