El disco de larga duración cumple 78 años: la historia del formato que cambió la música

El 21 de junio de 1948 quedó marcado en la historia de la música: ese día salió al mundo el LP o Long Playing, un disco de acetato de vinilita de 12 pulgadas (30,5 centímetros) y 90 gramos de peso que reproducía el sonido a 33,3 revoluciones por minuto. Hasta entonces, las grabaciones se hacían en discos de shellac de 10 pulgadas a 78 RPM, un formato frágil que se quebraba con facilidad y arruinaba frecuentemente las transmisiones radiales.

El responsable del cambio fue Peter Carl Goldmark (1906-1977), ingeniero de Columbia Records, quien desarrolló el nuevo sistema. El principal obstáculo era económico: la tecnología necesaria podía encarecer el precio al público entre un 50 y un 80 por ciento, y además exigía tocadiscos nuevos que no todos podían costear.

Para inaugurar el formato se eligió el Concierto para Violín y Orquesta en Mi menor Op.64 de Felix Mendelssohn, interpretado por la Orquesta Filarmónica de Nueva York. La elección de esa obra sigue siendo un misterio para los historiadores de la música.

La respuesta de la competencia no tardó: los ingenieros de RCA Victor lanzaron el disco de 45 RPM y 7 pulgadas (17,8 centímetros), dando inicio a una verdadera guerra discográfica por artistas, formatos y equipos. En 1952, RCA Victor sumó el EP (Extended Play), un disco de 7 pulgadas con dos o tres temas por lado, mientras Columbia lanzó uno de 10 pulgadas con cuatro temas por lado.

En sus primeros años, el LP albergó música clásica, instrumental, cantantes populares y country. En América Latina se grababan rancheras y boleros. Con la irrupción del rock and roll en 1954, el formato se amplió para incluir también ese género y las canciones navideñas.

Las grandes empresas de electrodomésticos —General Electric, RCA, Columbia y otras— comenzaron a producir en masa tocadiscos con distintas velocidades, muchos de ellos integrados con radio y televisión en muebles de maderas finas. Cada equipo requería un tipo específico de aguja: de osmio para los discos de 78 RPM, de zafiro para los de 45 y de diamante para los LPs y EPs. La vida útil variaba desde cuatro meses para la primera hasta tres años para la última, siempre que estuvieran bien cuidadas.

En 1958 llegó la grabación estereofónica, que impulsó una nueva etapa tecnológica con consolas y mezcladoras cada vez más complejas. La producción se encareció aún más, lo que también se trasladó al precio de los discos y las cintas en las tiendas.

A principios de los años ochenta, la tecnología digital comenzó a cambiar todo. El CD nació en 1983 y su primera grabación fue el álbum Arrival de ABBA, originalmente editado en 1976. Durante esa década, los singles de 78 RPM ya habían desaparecido del mercado, y hacia principios de los noventa los formatos analógicos en general cedieron terreno ante el auge del disco compacto.

Sin embargo, el LP no murió. A comienzos de los años 2000 volvió a producirse, junto con el cassette y los singles de 45, pero con sonido digital. Los nuevos vinilos son de 12 pulgadas, fabricados en titanio y con un peso de 180 gramos, aunque la carátula sigue siendo de PVC, como en los orígenes.

Con informacion de Primera Edicion.