En 1978, Florentino Orquera era vendedor de muebles y su esposa María daba clases de música. Ninguno tenía experiencia en la industria alimenticia, pero desde el garage de su casa en San Francisco, Córdoba, comenzaron a mezclar yerba mate con peperina, poleo, cedrón y menta. No había un plan de negocios ambicioso detrás: querían crear algo propio que les permitiera salir adelante.
Ese experimento casero derivó en CBSé, la empresa que introdujo la primera yerba compuesta de la Argentina y que hoy vende cerca de 25 millones de kilos por año, exporta a 15 países y ocupa el tercer lugar en el mercado nacional, liderando además el segmento de yerbas saborizadas.
La inspiración vino de observar un hábito muy extendido en Córdoba: los cordobeses acostumbraban agregar hierbas serranas al mate de forma casera. Florentino entendió que esa práctica cotidiana podía convertirse en un producto de consumo masivo. Ese mismo año, la categoría «yerba compuesta» fue incorporada al Código Alimentario Argentino gracias al trabajo de los Orquera. El nombre CBSé surgió como un juego de palabras vinculado a la acción de cebarse un mate.
Sol Orquera, hija de los fundadores y actual CEO de la compañía, describió a sus padres como «dos buscavidas» y señaló que «en una categoría de 100 años, nadie había intentado hacer algo disruptivo».
Sol comenzó a trabajar en la empresa al terminar el secundario, primero en marketing y administración. Con apenas 18 años asumió la conducción de una planta en pleno estallido de la crisis de 2001. En ese contexto tuvo que reformular seis productos en dos meses por problemas de abastecimiento de insumos importados, un proceso que normalmente lleva entre seis y nueve meses. «No tengo dudas de que las crisis moldearon mi liderazgo», afirmó.
La empresa siguió desafiando los límites del mercado en los años noventa con las primeras yerbas saborizadas y, más recientemente, con variedades como Mango Picante y Chocolate Dubái, que generaron millones de visualizaciones y debates en redes sociales. Para Orquera, esa reacción era parte del objetivo: «Cuando estamos en categorías tan maduras como la yerba, tenemos que generar conversaciones y ofrecer nuevas experiencias».
La conexión con Misiones se concretó en 2024 con el lanzamiento de MATEANDO, la primera yerba «común» de CBSé, producida y envasada en origen en una planta nueva ubicada en Santa Ana. Fue un proyecto que llevó diez años de desarrollo. Orquera explicó que buscaba «una yerba suave, duradera, con un aroma y un sabor más bien frescos, que no sea un amargo profundo».
En el plano exportador, el crecimiento es significativo. La empresa pasó de exportar unos 200.000 kilos anuales hace una década a cerca de dos millones en la actualidad, con Chile, Estados Unidos y España como principales destinos. Orquera destacó que el consumo internacional ya no se limita a la comunidad argentina en el exterior: «El consumo dejó de ser solamente el ‘mercado de la nostalgia’. Cada vez más personas quieren saber qué se siente tomar mate».
En ese proceso de internacionalización, las yerbas compuestas y saborizadas funcionan, según la CEO, como puerta de entrada al mate para nuevos consumidores. Chocolate Dubái y Mango Picante, por ejemplo, generaron videos virales y encuentros para probarlas en varios países.
Con la vista en el futuro, la compañía también impulsa iniciativas como una campaña para que el Día Nacional del Mate sea reconocido como Día Mundial del Mate, y promovió la incorporación del emoji del mate a los teclados de celulares. «Sembrar cultura por celular también es una forma de expandir el mate», resumió Orquera.
Con informacion de Misiones Online.